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Si pudieras regresar a tu niñez, ¿qué te dirías?

Por María José César

Hace 4 meses

“Abraza la soberbia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño no querido.
Abraza la exigencia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño que no sintió el amor.
Abraza el “agradador eterno” que hay en ti porque detrás de él, hay un niño rechazado.
Abraza la ira y el enojo que hay en ti, porque detrás de el hay un niño abandonado.
Abraza al solitario que hay en ti, porque detrás de él hay un niño excluido y discriminado.
Abraza el desgano, la apatía, la falta de sentido, porque… detrás de todo esto, esta tu niño padeciendo ser quien no es.
Abraza el dolor que hay en ti, porque detrás de él hay un niño lastimado.
Los niños que habitan dentro de nosotros, están empezando a manifestarse y esta vez no paran hasta ser escuchados.
Por favor, desde lo más profundo de mi corazón te pido, no los silencies más… aprende a integrarlo, a comprenderlo, a abrazarlo, a liberarlo, devolverle la vida, esta es la tarea de hoy, te aseguro que es el camino para que tu Divinidad baje a la tierra. Baja por favor a la tierra.” Robin Lee Viera

Dentro de nuestra adultez, habita en nuestro interior un niño pequeño que desea ser mirado, escuchado, atendido y comprendido. Ese niño interior es la imagen que tenemos en el inconsciente de cada uno. Recuperar y reconectarnos con él, significa descubrir los sentimientos y carencias que se formaron en nuestra infancia y las necesidades que tenemos de atención, de ser escuchados y de afecto.

Bert Hellinger lo afirma de una manera muy clara: “Todos albergamos en nuestro interior un niño herido que no fue amado incondicionalmente, que necesitó protegerse del dolor por ser demasiado vulnerable. Congelamos muchos de nuestros sentimientos y nos construimos una coraza defensiva para no sentir que no éramos amados como necesitamos. Para sanar esa herida es necesario tomar contacto con el niño interior, ver dónde y de qué maneras fue herido, localizar ese dolor física y emocionalmente a fin de liberar la energía bloqueada. Conectar con el dolor, la rabia, la culpabilidad, la impotencia, la tristeza y de esta manera se empieza a sanar. Al reconocer al niño interior, al tomar conciencia de su vulnerabilidad pueden surgir sentimientos de soledad, vergüenza, carencia, sentirse inadecuado o inapropiado en ciertos momentos. Hemos de darle voz, dejar que llore, que exprese sus miedos y necesidades, y también sus partes positivas, los sueños, deseos, intuiciones y creatividad, y abrazarlo todo literalmente.”

Como seres humanos hemos vivido cosas maravillosas pero también tenemos heridas que nunca sanaron. Está claro que nuestros padres lo hicieron lo mejor que pudieron y esto es básico para trabajar con este niño interior. Nuestros padres nos dieron su amor y nos formaron con los recursos que tuvieron en ese momento y ellos aprendieron. En ocasiones, nuestra conducta hacia nuestros padres muestra cierto coraje, enojo, agresión… que es reflejo de una necesidad inconsciente que no fue cubierta.

Ahora somos adultos y tenemos la oportunidad de racionalizar esas experiencias sensibles, ponerles nombre y reconciliarnos con esas heridas. No necesariamente tuvimos que vivir traumas en nuestra infancia, las simples vivencias sociales y en la escuela, pueden habernos afectado de alguna manera. Según Louise Hay, casi todas nuestras creencias y patrones de comportamiento, positivos o negativos, los aceptamos cuándo teníamos entre 3 y 5 años. Desde esa etapa, nuestras experiencias se han basado en lo que aceptamos cómo verdad desde esa edad.

Si pudieras regresar a tu niñez, ¿qué te dirías?
Hoy quisiera despertar y sanar al niño interior que habita dentro de nosotros.

Ese niño que necesita ser abrazado, sentirse mirado, valioso, amado e importante. Ese niño necesita magia, emociones positivas, imaginación, ternura, sensibilidad.

Para integrarnos con nuestro niño de una manera sencilla, te invito a que integres en tu día a día las siguientes afirmaciones:

1. Cada minuto de mi vida es un regalo por descubrir.
2. Yo vivo en consciencia y vivo en el aquí y ahora.
3. Yo confío en lo que soy.
4. Yo estoy lleno de amor y soy un ser libre y completo.

Al integrar las afirmaciones, reconocemos a ese niño interior. Repasa de igual manera a conciencia durante el día esta oración del Ho´hoponopono para sanarlo:

“Niño interior, deja ir todos estos dolores y carencias que tengo en mi cuerpo, no sé cuales son esas memorias pero tú si sabes cuales son y podemos pedir a Dios y su divinidad que las libere, te pido permiso para abrazarte y gracias por ser parte de mí. Lo siento, perdóname, gracias, te amo.”

Todos tenemos un niño interior que sanar, en ese niño interior habita la mente inconsciente o también llamada subconsciente. Para todos es fundamental y necesario recordarnos que somos “suficientes” y valiosos. Que no venimos a llenar las expectativas de nadie, porque así como somos, somos perfectos.

¿Podemos decirnos eso a nosotros? ¿Soy suficiente? ¿Soy valioso? ¿Soy perfecto así como soy?

Deja de tratarte cómo fuiste tratado y comienza por tratarte bonito.

No podemos controlar el pasado, pero si podemos decidir cómo tratarnos y cómo queremos ser tratados. Al reconciliarnos con nosotros y establecer una relación sana, cuidando nuestro interior, nuestro cuerpo y trabajando en algo que amamos, nos sentiremos prósperos, amaremos en una mayor calidad y viviremos sintiéndonos plenos y felices. Al cambiar desde el amor, lo único que puede resultar es: amor. El trabajar con nuestro niño interior no es sólo un regalo para nosotros, sino para nuestra familia de origen y nuestros hijos.

 

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