| Con un termómetro marcando los 31 grados Celsius, don Juan refleja en su rostro el cansancio por toda una vida de trabajo ganadero, que en los últimos meses no ha dejado ganancia.
Saltillo.- “Solo así se sale adelante, porque si se quedan aquí no va a haber futuro”, son palabras de don Juan Luis Gaona García, ganadero en el ejido San Juanito de los Valdez y padre de Nayeli, la joven estudiante que migró a la capital coahuilense y ahora pasa horas bajo el sol a fin de tener acceso a internet gratuito que comparte una tienda de autoservicio.
En una humilde morada rodeada de tierra, vacas, perros y gallinas, en el ejido perteneciente al municipio de Arteaga, Coahuila, habitan don Juan y doña Antelia, padres de Nayeli, quienes, orgullosos, a la distancia ven cómo ella lucha por cumplir sus sueños, pese a las adversidades que la vida les ha presentado.
Es Nayeli orgullo de San Juanito
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Me siento orgulloso de ella. Siempre le ha echado muchas ganas a todo y nunca se deja vencer, siempre sigue para adelante, batallando y como sea. Yo la felicito mucho y espero que pueda lograr todo lo que ella quiere y pueda estudiar lo que le gusta”, señaló don Juan, padre de Nayeli, con voz entrecortada.Nayeli migró del ejido San Juanito a Saltillo, y su historia tomó relevancia al pasar horas afuera de una tienda tomando clases en línea.
Con un termómetro marcando los 31 grados Celsius, don Juan refleja en su rostro el cansancio por toda una vida de trabajo ganadero que en los últimos meses no ha dejado ganancia para la familia, pues una terrible sequía mantiene desértico el campo, por lo que sus vacas lecheras se mantienen secas, al no consumir pastura suficiente para producir.
Al interior del domicilio, al pendiente del resto de sus hijos, doña Antelia Cárdenas Castillo recuerda cómo en pareja lograron criar a cinco hijos, de los cuales, Juan Francisco, de 23 años, se dedica a la música; José Luis, de 19, ya unió su vida a una pareja; Ana Guadalupe, de 18 años, espera ingresar a la Facultad de Medicina; Jesús Alejandro, de 6 años, apenas inicia su caminar en la primaria, mientras que Rosa Nayeli, de 17 años, sueña con ser actriz y periodista.
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Yo también quise ser actriz, pero nunca tuve las oportunidades, pero ahora lo veo reflejado en ella, le echa muchas ganas a lo que quiere, me siento muy orgullosa y espero que logre todo lo que se propone”, señaló doña Antelia.
En una comunidad donde al menos 50% de la población no alcanzó a cursar ni la educación básica, según el último informe del Inegi, Nayeli ha mostrado un claro ejemplo de superación, pues con una bocina en forma de micrófono, un celular y mucho ingenio, ha logrado crear producciones audiovisuales entrevistando a primos, hermanos o amigos del ejido, en las que demuestra su talento frente a las cámaras.