Saltillo

Publicado el jueves, 30 de abril del 2026 a las 04:25
Saltillo, Coah.- Era abril de 2021, y en el ejido Presa de San Javier ya no se celebraba el Día del Niño, porque no quedaba ni un menor en ese terroso poblado a 60 kilómetros de Saltillo; cinco años después, Presa de San Javier es sólo un puñado de casas vacías donde impera el silencio, las únicas 10 personas que vivían ahí se han ido.
Se trata de un terruño enclavado en el semidesierto de Saltillo, un ejido que ha sucumbido al abandono de sus habitantes, donde ahora sólo habitan un montón de vacas.
Escuela cerrada
Hace cinco años este pueblo se caracterizó por no celebrar el Día del Niño, se había quedado sin infantes desde 20 años atrás, cuando cerraron la escuela, los habitantes tuvieron que migrar a otras comunidades para que sus hijos estudiaran.
Ese abril de 2021, en Presa de San Javier vivían 10 personas, la mayoría adultos mayores, hombres y mujeres que habrían regresado a su pueblo natal para pasar los últimos años de su vida, era un pueblo donde los niños sólo iban de vacaciones a visitar a sus abuelos, ahora ya ni esos abuelos están.

Sólo hay vacas
En lo que antaño se usó como cancha de basquetbol, ahora es un intento de establo, al menos unas 15 vacas reposan y toman el sol desperdigadas en este terreno.
Sus mugidos y el trinar de las aves son los únicos sonidos que rompen el silencio que impera en este sitio, se alcanza a escuchar el rodar de unas llantas a lo lejos, es un vehículo que va por el camino vecinal.

Escuela desolada
Hoy, Presa de San Javier es un sitio desolado:
Lugares como la iglesia, el comisariado ejidal o la tienda de abarrotes están cerrados; las casas, no más de 10, se encuentran vacías.
La plaza principal sigue olvidada, los juegos infantiles están oxidados, no por el uso sino por el paso del tiempo y el abandono, aquí no hay quien utilice el resbaladero o los columpios.

La escuela sigue siendo un nido de golondrinas…
Un salón con los vidrios de las ventanas rotos lleno de excremento de las aves que ahí habitan; las marcas en la pared dan cuenta de que ahí estaba un pizarrón.
El otro salón fue usado durante una temporada como vivero, hoy su piso está tapizado con cientos de plantas muertas y una red negra para proteger los árboles; el resto de la que fuera la única escuela en este poblado está invadido de plantas que reclaman la tierra.

Contrastes…
Mientras en las escuelas de Saltillo hoy se celebra a las infancias…
En Presa de San Javier el panorama es otro; en este rincón del semidesierto, la infancia es sólo un recuerdo que habita en los juegos oxidados y en las ruinas de la escuela rural.
El montón de casas vacías representa un vestigio de que alguna vez alguien, además de las vacas, vivió en Presa de San Javier.
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