Define a un pueblo su cultura, no la inteligencia de sus ciudadanos. La gran diferencia entre los países latinos, y las naciones que envidian o imitan.
La inteligencia promedio en Japón, o Alemania, no es muy superior a lo mismo en un país latinoamericano, la diferencia siempre es el respeto a las leyes, el tiempo que se dedica al estudio y al trabajo, y los montos que se asignan al pago de impuestos y ahorro.
Consecuencia de eso, es que el ciudadano promedio en esas culturas, se siente obligado a cumplir y obedecer, y en América latina, el ciudadano promedio, se siente víctima, o con derecho a no cumplir y obedecer.
Por lo mismo, un japonés no lamenta que su equipo de fútbol soccer no figure en el campeonato mundial de la copa.
En esos países avanzados, la política no es una fábrica de ricos , y se precian cosas, que prácticamente no existen acá; el honor y el prestigio.
Antes que envidiar la calidad del sistema de salud de países nórdicos, deberíamos envidiar la cultura política y responsable de sus ciudadanos.
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