Arte

Publicado el sábado, 25 de octubre del 2025 a las 03:45
Ciudad de México.- La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide destacó en su discurso durante la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias 2025 el sincretismo que la habita como creadora. Sin falsa modestia, la artista de 83 años se declaró honrada por recibir el prestigioso galardón en el campo de las Artes por una labor que la ha llevado a mirar el mundo “por una ventanita que apenas mide unos escasos centímetros cuadrados”.
Ayer, en la ceremonia encabezada por los reyes de España, Felipe VI y Letizia, y la princesa Leonor en el Teatro Campoamor de Oviedo, la artista se describió como una ciudadana del mundo, aludió al enriquecimiento cultural con el exilio español y agradeció a su maestro, Manuel Álvarez Bravo.
“
La parte más conocida de mi obra retrata el mundo indígena de México. Le he dedicado mis mejores años y gracias a ella, recorrí buena parte de mi país, sobre todo las regiones apartadas y desfavorecidas donde sobreviven y resisten los indígenas. Sin embargo, al igual que la inmensa mayoría de los mexicanos, soy el resultado de la fusión entre dos culturas, dos visiones del mundo casi siempre encontradas. La historia de México es la del sincretismo que me habita y no podría sacrificar una de sus vertientes sin mutilarme a mí misma. A raíz de la Guerra civil española, llegaron a México intelectuales y artistas que enriquecieron nuestra vida cultural y nos inspiraron con sus talentos y sus conocimientos, –aquí digo Buñuel–. No puedo olvidarlos en un momento como este”, apuntó.
Iturbide rechazó que su fotografía sea mágica y defendió el instante, el azar, como cómplice de una obra que no ha recurrido a la construcción premeditada, “por más que el espectador lo dude”.
“
A mi maestro Manuel Álvarez Bravo le debo el consejo más decisivo para volverse un buen fotógrafo: ‘No hay que apresurarse, decía él, hay tiempo, hay tiempo’. La fotografía es el arte que lidia principalmente con el tiempo, que lo desafía, lo fija y, a veces, también lo mata”.
Y cerró su intervención diciendo que en la actualidad se coartan libertades y se propagan discursos de odio.
Ante todo me considero una ciudadana del mundo. Por fortuna, el arte fotográfico no conoce fronteras, ni tiene pasaporte, ni necesita visas, por más que algunos hombres poderosos pretendan limitar el libre tránsito entre los países y coartar la libertad de pensar y de crear”, dijo.
En la ceremonia también fue reconocido el Museo Nacional de Antropología con el Asturias de la Concordia, por su labor en la conservación y preservación de la memoria indígena de México, que recibió Antonio Saborit, actual director.
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