Internacional
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La Jornada
Publicado el lunes, 9 de febrero del 2026 a las 19:07
Taipéi, Taiwán.– La viceprimera ministra y principal negociadora comercial de Taiwán, Cheng Li-chiun, cerró filas en defensa de la industria tecnológica de la isla al calificar como “imposible” la transferencia masiva de su capacidad de producción de semiconductores hacia territorio estadounidense. Con estas declaraciones, el gobierno taiwanés rechaza frontalmente las pretensiones de Washington de reubicar una parte crítica de la cadena de suministros global.
La tensión entre ambos aliados comerciales escaló tras las declaraciones del secretario de Comercio de EU, Howard Lutnick, quien en enero pasado planteó un objetivo ambicioso y controvertido: que Taiwán traslade hasta el 40% de su cadena de suministros a suelo norteamericano.
La propuesta de Lutnick no llegó sola; el funcionario advirtió que los aranceles a productos taiwaneses —actualmente reducidos al 15% como incentivo a la inversión— podrían subir “fuertemente” si la isla no accede a esta reubicación masiva.
En una entrevista concedida a la televisora local CTS, Cheng Li-chiun explicó que el ecosistema de microchips en Taiwán es mucho más que fábricas; es una infraestructura profundamente arraigada que no puede desmantelarse por decreto político.
” “He dejado muy claro a la parte estadounidense que trasladar el 40% o 50% de la capacidad productiva es imposible. Un ecosistema industrial construido a lo largo de décadas no puede ser reubicado”, sentenció la negociadora.
Para Cheng, la industria taiwanesa es comparable a un iceberg:
– La punta visible: Son las plantas de fabricación (foundries) que el mundo conoce.
– La base sumergida: Representa una red masiva de proveedores, centros de investigación, logística especializada y talento humano que forman una base “enorme” e inamovible bajo el agua.
Pese a las presiones externas, la visión de Taipéi no es de repliegue, sino de fortalecimiento. Cheng aseguró que la industria no solo permanecerá en la isla, sino que “continuará creciendo más”, desafiando la narrativa de Washington que busca mitigar los riesgos geopolíticos mediante la fabricación doméstica.
Aunque Taiwán ha iniciado inversiones estratégicas en Arizona para cooperar con Estados Unidos, el gobierno de la isla insiste en que el “corazón” de la tecnología más avanzada del mundo no abandonará su lugar de origen.
La disputa ahora se centra en encontrar un equilibrio entre las exigencias de seguridad nacional de la administración Trump y la realidad técnica y económica de la potencia de los semiconductores.
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