Ahí, en el lugar donde nació, el cortejo fúnebre fue acompañado con música de marimba, flores y globos de color blanco. Los familiares avanzaron recorriendo las calles del pueblo, desde la casa de Lupita, como la llamaba su familia, hasta donde sería su última morada.
Liliana Guadalupe vendía dulces para ayudar a su familia
Liliana Guadalupe era una niña originaria de Berriozábal que se dedicaba, junto con su hermana, a vender dulces tradicionales en las calles de la capital Tuxtla Gutiérrez.
Gaznate, Caballito y Turulete eran algunos de los dulces tradicionales que la pequeña Liliana Guadalupe cargaba en una canasta sobre su cabeza. La menor recorría una ruta de colonias ya establecida por sus familiares, quienes se mantenían pendientes de que ella siguiera el camino.
Sin embargo, el 19 de octubre, Liliana Guadalupe desapareció y nunca llegó a un punto y hora que había acordado con su hermana.
De inmediato, la familia de Liliana denunció su no localización, a la vez que trataban de buscarla, siguiendo los pasos de la ruta de venta que había tenido la menor ese día.
Cuerpo de la menor fue hallado en el patio de una casa en Tuxtla Gutiérrez
Fue hasta el 23 de octubre que las autoridades del estado de Chiapas localizaron los restos de Liliana Guadalupe: estaban enterrados en el patio de una vivienda particular, ubicada en el barrio Colón, de Tuxtla Gutiérrez.
Al día siguiente, la Fiscalía General del Estado de Chiapas emitió una ficha de búsqueda y localización de quién sería el responsable del asesinato de la menor, Víctor ‘N’, por quien las autoridades ofrecen una recompensa de medio millón de pesos para quien ayude a dar con su paradero.
Así fue el reporte sobre la localización de Liliana Guadalupe | VIDEO
En medio de todo esto, la madre y hermanas de Liliana Guadalupe vivían el complicado proceso de reclamar el cuerpo de la menor al Servicio Médico Forense (Semefo), llevarlo a la funeraria y prepararlo para darle sepultura.
“Lupita, yo te quería encontrar, pero no así”
A las 03:00 de la mañana de este jueves, el cuerpo de Liliana Guadalupe llegó a su hogar en Berriozábal, ahí fue velada durante toda la madrugada y parte de la mañana de ese mismo día.
El féretro blanco de la menor dejó el domicilio acompañado de decenas de personas consternadas ante esta situación y que exigían justicia.
“ Lupita, yo te quería encontrar, pero no así”, fue el último mensaje que le gritó entre llantos su hermana.
Posteriormente, el féretro de la menor descendió hasta su tumba, donde colocaron una corona pequeña de flores y su foto, una imagen que muestra a una niña sonriente y llena de luz.
Por último, cuatro bloques de cemento cerraron la tumba de la menor, a quien ayudar a su familia y sonreír fue siempre lo más importante de su vida.
Mientras tanto, la Fiscalía General del Estado de Chiapas informó que se ya se realizan las labores de inteligencia e investigación para que, de manera pronta, se pueda dar con el o la responsable de este crimen.






















