Arte

Publicado el sábado, 7 de octubre del 2023 a las 05:03
Saltillo, Coah.- La obra fotográfica de Daniel Bates es conocida por sus amplios paisajes: cielos estrellados en los que la vía láctea se dibuja clara y concisa cruzando el firmamento; desiertos que parecieran devorar los ojos de sus espectadores, entre otros. Sin embargo, ahora busca algo más, una abstracción que invite a quien vea sus fotografías a perderse en ellas.
Esto en su nueva serie Amaneceres, la cual inauguró el jueves en Távola. Con un total de nueve piezas, Bates toma los coloridos inicios del día saltillense para convertirlos en recuerdos de otro símbolo local: el sarape.
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Las imágenes de esta exposición no son propiamente fotográficas aunque sí tienen una base. Es más bien un ejercicio de abstracción de los colores de los amaneceres para llevarlos a este tipo de imágenes que incluso pueden llegar a evocar a los sarapes. Creo que los sarapes son parte de la identidad de Saltillo y los amaneceres son parte de la identidad de los saltillenses”, dijo el fotógrafo a Zócalo en entrevista.
Para acercarlos más a los tradicionales textiles locales, decidió llevarlos a un formato vertical, así las líneas de tonalidades y sus degradaciones, los azules, amarillos y naranjas se mezclan como hebras en un tejido pero que, conforme el espectador se acerca a ellas, revelan su naturaleza distinta.

Esto ofrece, además, otro elemento más adecuado al espacio en el que presenta esta nueva muestra. Un lugar acogedor en el Centro de la ciudad. Por eso en palabras de Bates estas piezas “a diferencia de mis otras fotografías más grandes, son de un formato tal vez más decorativo”.
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La única pieza fotográfica es la central de la exposición, aunque es más grande, la serie quedaba bien en nueve piezas para que el espacio no se saturara. En los siguientes días pondremos unos códigos QR para que los interesados puedan ver las imágenes originales que dan paso a estas piezas”, ahondó el artista de la lente.
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La intención de estas piezas era mantener una identidad que, de forma inconsciente, evoca otras cosas. Si fueran fotografías habría edificios que se convierten en personajes de la fotografía. Sin embargo aquí quise barrer las fotos y dejar solo los colores que, creo, son lo bonito de los amaneceres, y que a mí me interesaba apreciar”.
Hace unos meses, Bates expuso su serie Desierto Vivo en el Museo del Desierto que tuvo, después, una réplica en el Museo Casa del Cerro en Torreón. En esta, capta la riqueza visual de un espacio que es, usualmente, considerado muerto pero solo para aquel que no lo observa.
Es por ello que el fotógrafo, quien ha recorrido a pie y en soldad la vastedad de estos espacios, se siente muy cercano a ellos. En el caso de los amaneceres saltillenses ocurre algo parecido, pues “los amaneceres coloridos son un puente, un vínculo con la naturaleza que está más allá de las montañas que nos rodea.
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De tal manera que cuando nos levantamos en la ciudad y recorremos sus calles, podemos voltear al cielo durante cinco o 10 minutos que dura el momento y sus colores, nos sorprende y nos dejan maravillado. Para mí va más allá de la ciudad y las fronteras, porque cubre campo, desierto y bosques. Es una de las conexiones más fuertes que tenemos los amaneceres y, también, los atardeceres”, concluyó.
Visítala:
Amaneceres
Daniel Bates
Távola (Allende sur 103)
Entrada libre
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