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Terrorismo

Por Sergio Sarmiento

Hace 6 años

En un principio pareció una buena forma de aprovechar una tragedia ocurrida en Estados Unidos para beneficio político en México. Tras la matanza de El Paso, Texas, del 3 de agosto, el canciller Marcelo Ebrard declaró: “Consideramos que este acto es un acto de terrorismo en contra de la comunidad méxico-norteamericana y de nacionales de México en Estados Unidos”. El secretario añadió que, respetando el ámbito de acción de la Fiscalía General de la República, promovería una denuncia por terrorismo en la Unión Americana.

Pero el que se lleva tendría que aguantarse. Este 26 de noviembre, en una entrevista de radio con el periodista ultraconservador Bill O’Reilly, el presidente norteamericano Donald Trump dijo que estaba pensando designar como terroristas a las bandas mexicanas de la droga. Añadió que llevaba ya 90 días considerando la posibilidad.

La declaración generó una inmediata reacción del Gobierno federal. El canciller Ebrard consideró como “innecesaria e inconveniente” la posible designación. Dado que esta podría abrir las puertas a intervenciones directas de Estados Unidos, señaló: “México no admitirá nunca acción alguna que signifique violación a su soberanía nacional”.

La afirmación de Trump, no obstante, debe tomarse con un granito de escepticismo. O’Reilly –quien se vio obligado a dejar sus espacios de Fox News por acusaciones de acoso sexual, pero también porque sus puntos de vista eran demasiado extremos, incluso para esa cadena derechista de televisión– le sacó al Presidente las declaraciones con tirabuzón: “Si otro país matara a 100 mil estadunidenses con armas de fuego, nos iríamos a la guerra contra ese país”, le dijo. “Sin embargo, los cárteles mexicanos de la droga matan más de 100 mil norteamericanos al año por la importación de narcóticos peligrosos. ¿Vas a designar a esos cárteles en México como grupos de terror y empezar a pegarles con drones y cosas así?” La respuesta fue: “No me gusta decir lo que voy a hacer, pero así los vamos a designar”.

Trump estaba respondiendo a regañadientes ante un entrevistador con el que quería quedar bien. El propósito de la entrevista era, en efecto, darle un espaldarazo a O’Reilly en su nuevo programa de radio después de su despido de Fox News. Pero dado que O’Reilly le puso palabras en la boca, no podemos saber exactamente lo que el Presidente va a hacer, no por lo menos sobre la base de esta entrevista.

De lo que no hay duda es que en la campaña de reelección la carta mexicana estará siempre sobre la mesa, porque le ha funcionado muy bien a Trump, especialmente con el público de O’Reilly, que es también el que más firmemente apoya al Presidente. Para este público, los mexicanos son el verdadero enemigo de Estados Unidos.

Los narcotraficantes mexicanos no son terroristas, aunque puedan usar tácticas que busquen infundir miedo. Su objetivo es ganar dinero y no impulsar una causa política o religiosa. Tampoco la matanza de El Paso fue un acto terrorista, aunque sí un crimen de odio. De nada sirven, sin embargo, las definiciones formales. Lo único que interesa a los políticos es obtener popularidad y votos.

Quizá la mejor actitud ante las palabras de Trump la haya tenido el presidente López Obrador. Evitó ayer una confrontación y se limitó a aprovechar la fecha para felicitar a los estadunidenses por el día de Acción de Gracias. “Quiero mandarles un abrazo a los estadunidenses”, dijo. “Es el Día de Gracias”. Y tarará. Esto pone la entrevista de Trump en su justa dimensión.

Desempleo

La tasa de desocupación abierta subió de 3.2 a 3.6% en los 12 meses concluidos en octubre y la subocupación pasó de 6.7 a 7.5 por ciento. Los salarios están aumentando, pero también los indicadores de desempleo.

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