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Agencias
Publicado el lunes, 4 de abril del 2016 a las 18:10
Ciudad de México.- Una filtración global de 11.5 millones de archivos internos de la firma internacional Mossack-Fonseca, firma panameña que durante 40 años ha vendido servicios financieros basados en la secrecía, es la revelación de que la corrupción es uno de los principales problemas a nivel mundial y engloba por igual a narcotraficantes, políticos, presidentes, empresarios, figuras del deporte y celebridades del cine y de la televisión.
Las complejas estructuras financieras creadas en paraísos fiscales para esconder miles de millones de dólares quedaron evidenciadas en The Panama Papers, un proyecto de investigación que ayer le dio la vuelta al mundo gracias al Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), quien reveló el funcionamiento de la firma de “empresas de papel” en más de 200 países desde 1987 hasta 2015.
Los verdaderos dueños de las compañías que registra Mossack-Fonseca pueden esconderse tras prestanombres proveídos por la misma firma. Dependiendo de cuánto pague un cliente, puede crearse una red con más de una jurisdicción secreta y al menos una compañía anónima.
De acuerdo con la información obtenida, en el caso de México se contabilizaron inicialmente 65 compañías, 47 beneficiarios finales o dueños, 29 clientes y 208 accionistas de empresas vinculadas con mexicanos o extranjeros radicados en México. A nivel global, el despacho panameño tenía hasta fines del año pasado 214 mil 448 entidades registradas en su historia y 14 mil 153 intermediarios.
La firma de abogados negó ayer alguna “vinculación con los presuntos delitos que pudieron haber cometido sus cientos de miles de clientes”.
Ramón Fonseca Mora afirmó que durante 40 años de ejercicio legal y tras haber creado 240 mil estructuras jurídicas en ese período, [la firma] no ha enfrentado acusaciones formales ni condenas por ningún delito, porque su labor es totalmente legal y no se asocia con la actividad de sus clientes.
Sin embargo, el Gobierno de Panamá se dijo dispuesto “cooperar vigorosamente” con la justicia si se le presenta alguna solicitud para investigar los documentos y la información presentada nivel global, esto debido a que la firma responsable de los desvíos se creó en 1986 en aquel país.
La relación del despacho panameño con clientes mexicanos en busca de paraísos fiscales data por lo menos de hace 30 años, cuando le abrió la puerta a narcotraficantes para crear empresas offshore, en momentos en que salían del país millones de dólares por la crisis económica en el gobierno de Miguel de la En la primera mitad de los años 80, en pleno auge del cártel de Guadalajara, Mossack-Fonseca creó dos empresas para uno de los principales líderes de esa organización, Rafael Caro Quintero.
Uno de los socios del despacho panameño, Ramón Fonseca, fue el agente residente y presidente de la sociedad Compañía Monte Carlo, S.A., propiedad del narcotraficante sinaloense. Caro Quintero pasó 28 años en prisión y fue liberado sin cargos en 2013. En los 80 Mossack-Fonseca también creó la compañía Financiera Monte Carlo, S.A., para Caro Quintero.
La relación del despacho con narcotraficantes no termina ahí. En 2012 abrió una empresa en Uruguay para Wendy Amaral Arévalo y Gerardo González Valencia, boletinados por la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), como integrantes del Cártel Jalisco Nueva EL MEXICANO CON MÁS ‘ACTIVIDAD’
El 1 de julio de 2015 el despacho D’Orleans & Bourbon Associates en Miami y en la Ciudad de México armó en apenas 10 días una compleja estructura de sociedades internacionales a favor de Juan Armando Hinojosa Cantú, el empresario dueño del Grupo Higa, quien ha sido señalado como el constructor “favorito” del Presidente de México.
Mossack-Fonseca participó en el diseño del entramado internacional que consistió en la creación de sociedades británicas, integradas por fundaciones holandesas y fideicomisos neozelandeses con el objetivo de gestionar a través de esta red offshore más de 100 millones de dólares en activos financieros, que Hinojosa Cantú posee en distintas instituciones bancarias del planeta, y que le darían un rendimiento de 5% anual.
Los despachos tenían claro que esa cantidad sólo representaba una “pequeña parte” del patrimonio del contratista tamaulipeco.
El nombre de Hinojosa Cantú está escondido en las estructuras que elaboraron esos despachos. Apenas aparecen los nombres de dos ancianas: Dora Patricia Cantú Moreno y María Teresa Cubria Cavazos, –85 y 82 años, respectivamente–. Ambas son originarias de Reynosa, Tamaulipas; la primera es su madre y la segunda, su suegra.
En el esquema financiero, el empresario y su esposa “donaron” millones de dólares a las ancianas y los recuperaron a través de un sistema de “restructuración patrimonial”. El dinero proviene de los “ahorros” que el empresario guardó en bancos internacionales a través de empresas fantasma, a su vez establecidas en paraísos bancarios.
Cuando los empleados de Mossack-Fonseca se percataron de que Hinojosa Cantú estaba involucrado en el escándalo de la “casa blanca”, pidieron un esclarecimiento a D’Orleans, Bourbon & Associates. El despacho respondió que muchos de los periódicos que señalaban la cercanía de su cliente con Peña Nieto “son propiedad de algunos rivales de negocio” de Hinojosa Cantú, como Carlos Slim, y precisó que ese era el caso del New York Times, por lo que se mantuvo la operación de “ayudar” a Hinojosa Cantú a movilizar millones de dólares.
La Presidencia de la República se negó a dar comentarios sobre la relación personal de Peña Nieto con el empresario. Sólo remitió a lo dicho por el secretario de la Función Pública (SFP), Virgilio Andrade, sobre que no existe ningún conflicto de intereses entre los señalados.
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Madrid Hurtado.
Generación (CJNG).
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