En algunas reuniones con sociedad civil de la Región Sureste de Coahuila, se ha dicho que la lucha contra la corrupción transita por una ruta de rendición de cuentas y transparencia en asuntos como la declaración patrimonial y de no conflicto de interés, principalmente de quienes toman decisiones en el servicio público.
Hoy que precisamente es el Día Internacional contra la Corrupción, es relevante reflexionar también sobre faltas administrativas, como el soborno o el tráfico de influencias consideradas en el Código Penal de Coahuila, y que algunas veces quedan normalizadas bajo la premisa del “así funciona aquí”.
Pedir ser omisos en alguna gestión, hacer como que nadie se da cuenta de lo que pasa, o “hacer el favor” de agilizar un trámite en ventanilla, fallar una licitación para alguien sin que cumpla los requisitos, entregar una dádiva o montos en efectivo a un servidor público para que entregue un permiso de uso de suelo, son ejemplos de irregularidades, que según el Inegi y la ENCIG, son comunes en México si de percepción de corrupción de habla.
El evitar que estas malas prácticas se normalicen, no es responsabilidad de unos cuantos en el Gobierno, la Iniciativa Privada o una labor que deba erradicarse desde la visión de una autoridad, sino que más bien, es un trabajo que involucra a la ciudadanía, a la autoridad, la academia, colectivos y a empresarios.
Hoy están desplegadas actividades en los sistemas locales anticorrupción para llamar a la reflexión sobre los avances y acciones a emprender para los próximos años, porque el control de la corrupción es un tema que llevará tiempo y que implica tener una sociedad informada y proactiva, dispuesta a participar en los esfuerzos que se hacen en esta materia.
Mucho le abonan los medios de comunicación a esta parte de informar sobre las atribuciones de las autoridades y entidades públicas, en materia de anticorrupción, ética pública, regulación del gasto, transparencia, diseño de políticas, sanciones y recuperación de activos. Los medios son aliados de los sistemas anticorrupción y del trabajo conjunto con la sociedad civil, que finalmente es lo que fortalece las actividades y las agendas sobre estos tópicos.
Esta fecha sirve para analizar en lo que hay, y perfeccionar lo que se tiene para mejorar. La fecha también es trascendente, porque es posible visualizar las prioridades en la prevención de irregularidades o faltas administrativas en esta crisis económica, que ha dejado este año de pandemia por los contagios de Covid-19, y ver más allá.
Habrá que considerar que hay áreas donde la lucha contra la corrupción –que comenzó a partir de una exigencia ciudadana y de organizaciones sociales para frenar este fenómeno– apenas empieza a permear. Hay que decir que las acciones anticorrupción permiten vigilar el ejercicio del dinero público y por lo tanto garantizar el correcto gasto de lo que se tiene, más aun cuando se habla de un año 2021 con una drástica reducción presupuestal.
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