Por: Antonio Serrano Camarena
El entendimiento de la economía es clave para cualquier persona, sea empresaria, estudiante, ama de casa, etc. No se trata de ser un economista que sea capaz de desentrañar hasta los mínimos secretos del presupuesto público o calcular los gradientes de crecimiento. Lo que se busca es comprender mejor cómo la economía nos afecta a todos, en mayor o menor medida, dependiendo de nuestra actividad económica en la sociedad.
Por lo anterior, es necesario comprender, sin ser reduccionista, tres indicadores de la economía que nos darán una perspectiva de cómo están y cómo irán las cosas de manera general en los negocios y para las personas. Para empezar, no se puede hablar de economía sin hablar de crecimiento, cuyo indicador, el Producto Interno Bruto (PIB), nos muestra qué tanto producimos y a qué podemos aspirar en el futuro.
En México, la semana pasada se publicó el estimado adelantado del PIB, que fue de 0.2% anualizado. Este simple dato nos dice que tenemos una trayectoria de crecimiento muy pequeña y que en el futuro tampoco hay mucho qué esperar. En pocas palabras, el pastel para repartir creció 0.2 por ciento. Este indicador es de suma importancia porque determina también la proporción de aumento salarial al que podemos aspirar, y cuando llegamos a mayo, sirve de base para calcular lo que será el cierre de año, que por lo que se ve, será muy poco lo que se alcance a repartir.
El segundo indicador es el de la inflación: si sabemos cuánto están subiendo los precios de productos y servicios que estamos comprando, nos podemos dar una idea de cuánto está perdiendo de poder adquisitivo nuestro salario, o sea, cuánto menos podremos comprar. Algunos economistas como Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, sostienen que la inflación representa el nivel de enfermedad de una economía. A mayores tasas de inflación, más dañada está la economía de un país.
El más reciente dato de inflación en nuestro país nos dice que la tasa fue de 3.96% anual para la primera quincena de abril, con una tendencia al alza, pues los tres últimos datos reportados así lo indican. El trabajo del Banco de México es mantener la inflación lo más baja posible, para cuidar precisamente el poder de compra y valor de los ahorros. Al comprender un poco la inflación, podemos entender mejor por qué suben o bajan las tasas de interés, ya que a mayor inflación, mayores tasas de interés. La economía mexicana no está enferma, sólo le duele algo, hasta el momento.
El tercer indicador es el consumo privado, que sirve para medir lo que compramos todos los mexicanos, incluyendo las empresas privadas. En México, el indicador a febrero, dato más reciente, creció 1.2% a pesar de los aranceles de Estados Unidos y el caos económico y financiero que hay en estos momentos. Eso nos ayuda también a comprender que el mercado se sigue moviendo, pero si relacionamos este indicador con el de crecimiento, lo que podemos decir es que mientras el pastel se hace grande a una tasa de 0.2%, la gente se come el pastel a una tasa de 1.2%, y en consecuencia, a pesar del poco crecimiento, tenemos una inflación alta. Por eso es necesario crecer porque el bienestar depende del crecimiento y no de la felicidad, pues no la aceptan en el supermercado como moneda de cambio.
México tiene una economía mixta, algunos factores bien, otros factores mal. Tenemos una economía estancada que venía creciendo por el endeudamiento, pero no por una producción propia, es como si usted recibe una tarjeta de crédito del banco y gasta sin límite, sabiendo que en el futuro tendrá que pagar eso prestado: así está el país.
El reto siguiente será construir y consolidar tres mercados de manera sólida para pasar a una mejora radical de la economía: el mercado laboral, el mercado energético y el mercado de bienes y servicios. Los tres fueron sacudidos terriblemente por los aranceles del señor Trump y hay que reconstruirlos de manera inmediata para que el país funcione adecuadamente. Comprendiendo de una mejor manera los indicadores de la economía, podremos también tomar medidas para actuar racionalmente desde la perspectiva económica, y quién sabe, en una de esas hasta beneficios obtenemos.
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