Internacional
Publicado el viernes, 20 de febrero del 2026 a las 19:41
Washington D.C. – El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita oficial a China del 31 de marzo al 2 de abril, confirmó un alto funcionario de la Casa Blanca. El encuentro con su homólogo Xi Jinping se produce en un momento crítico, donde la aparente sintonía personal entre ambos líderes contrasta con una agenda bilateral cargada de fricciones comerciales, militares y territoriales.
A pesar de que Trump calificó la relación como “extremadamente buena” tras una reciente llamada telefónica, la cumbre en Beijing deberá abordar temas espinosos que mantienen en vilo a los mercados internacionales y a la diplomacia global.
El tema central de la visita será, inevitablemente, el apoyo militar de Washington a Taiwán. Beijing, que considera a la isla una provincia rebelde, ha advertido a Trump que maneje este asunto “con cautela”.
– El conflicto: China respondió con maniobras militares de fuego real tras la venta de armas por 11,000 millones de dólares aprobada por EU en diciembre pasado.
– La postura de Trump: El mandatario estadounidense afirmó que decidirá “pronto” sobre nuevos envíos de armamento, pese a las advertencias de Xi Jinping, quien insiste en que Taiwán es el asunto más sensible en la relación bilateral.
Tras un 2025 marcado por la guerra de aranceles, ambos países gozan de una tregua relativa gracias al acuerdo firmado en octubre pasado. Sin embargo, la incertidumbre persiste:
1. Revés judicial: La Corte Suprema de EE. UU. anuló recientemente los aranceles fijados por Trump bajo leyes de emergencia, obligando al Ejecutivo a buscar nuevos instrumentos legales para regular las importaciones chinas.
2. Volatilidad: Los mercados siguen atentos a cualquier cambio en la retórica proteccionista del líder republicano.
La agenda también incluye roces diplomáticos recientes provocados por el nombramiento de Riley Barnes como enviado especial para asuntos del Tíbet. El secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó el apoyo a los derechos de los tibetanos, lo que Beijing calificó de “injerencia inaceptable” en sus asuntos internos.
En el ámbito de la seguridad global, la expiración del tratado Nuevo START entre EU y Rusia ha llevado a Washington a presionar para que China se sume a un nuevo pacto de control de armas.
– Acusaciones mutuas: Mientras EU señala a China por realizar pruebas nucleares de baja potencia, Beijing califica los señalamientos de “mentiras absolutas” que buscan justificar la reanudación de ensayos nucleares por parte del Pentágono.
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