POR: FRANCISCO SERRANO
Este 2024 será un año con cuando menos tres situaciones que tendrán efecto sobre la economía nacional; el vencimiento en abril de los bonos de deuda de Pemex, las elecciones presidenciales a principios de junio aquí en México y las elecciones en Estados Unidos en noviembre.
Pemex, la petrolera nacional y más endeudada del mundo, enfrentará un momento clave porque con recursos propios no podrá generar los 10 mil 900 millones de dólares que debe pagar.
Será también muy complicado para el Gobierno federal sacar dinero para dárselo y evitar complicaciones ya que hay elecciones y el dinero se necesita para canalizarlo en promoción del voto y obras que atraigan al electorado.
Hay nerviosismo en los mercados internacionales porque puede haber un default, que si se da, ocasionaría apreciaciones importantes en el tipo de cambio inmediatamente y un aumento de la tasa de riesgo país incrementando la tasa de interés.
Tampoco hay que descartar que pueda darse una renegociación de esos bonos de deuda y mandarlos a más largo plazo a cambio de un interés más generoso y así salir rápidamente del problema. Esto lo sabremos a partir de marzo.
En el caso de las elecciones en nuestro país, la principal preocupación es que intervengan grupos del crimen organizado a favor de algún partido. Hasta el momento han sido asesinados cuatro precandidatos de diversos partidos que siembran dudas respecto a la seguridad de aquellos que se atrevan a competir por algún puesto de elección popular.
Están terminando las precampañas presidenciales, sin ningún hecho violento que lamentar. Habrá nueve estados que cambiarán de Gobernador y se tendrá que estar al pendiente, no solo de cómo evolucionan las cosas en lo político sino también en lo referente a la participación de grupos violentos que puedan inclinar los resultados a favor de tal o cual partido.
La democracia mexicana está en cuestionamiento a nivel mundial y esto tendrá un impacto económico en la inversión extranjera (directa e indirecta) y desde luego en las tasas de interés si se da una pérdida de confianza del inversionista internacional.
Finalmente, Estados Unidos también tendrá elecciones en noviembre y hay la posibilidad de que Donald Trump participe y gane. Ya sabemos por experiencia previa que él no está a favor de tener a México como un aliado.
Al contrario, durante su mandato se dieron situaciones económicas no deseables, desde un aumento del tipo de cambio, el más alto de la historia, hasta problemas migratorios y comerciales, la gran mayoría de ellos sin justificación.
Fue por decir lo menos, un periodo complicado en la relación bilateral y todavía al día de hoy se están pagando las consecuencias, en lo migratorio y parcialmente en lo comercial. Sabiendo su misoginia y sus pocas ganas de trabajar con México, el escenario luce muy complicado.
En conclusión, solo el primer trimestre está libre de factores que puedan alterar el ambiente económico. Las campañas presidenciales arrancan hasta mazo, lo que nos dará un periodo relativamente largo, libre de preocupaciones sobre la economía y las finanzas.
El único “nubarrón” que se tiene en este momento, son los conflictos geopolíticos repartidos entre las principales regiones del mundo: Rusia, tomando ventaja sobre Ucrania, Israel avanzando en el territorio palestino y para cerrar, Venezuela peleando por un pedazo de tierra en Guyana, que eso sí, tiene mucho petróleo.
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