Primero, el referente: los registros oficiales nos dicen que la pandemia continúa en una especie de meseta de bajo impacto. Es cierto, y los datos de los primeros tres días de noviembre, así lo confirman: del lunes a este miércoles se registraron 315 nuevos casos en Coahuila y 18 decesos. Sin olvidar que cada deceso es una tragedia, y cada contagio es una familia que ve comprometida su salud y su estabilidad, incluso financiera, pues ya tenemos varias semanas en que los registros oficiales refieren a un virus debilitado. Sin embargo, no es este periodo de relativo bajo impacto de la pandemia lo que debe llamar especialmente nuestra atención, sino lo que ha dejado, en términos de salud pública, de dramas familiares, este asesino despiadado que es el Covid.
Resulta que según estadísticas del Inegi, este virus se convirtió en la primera causa de muerte en Coahuila y en otras ocho entidades federativas, incluyendo a la Ciudad de México. Sí, el Covid cobra más vidas que las enfermedades coronarias que tradicionalmente eran la principal causa de fallecimientos en todo el país.
Entonces, ¿cómo bajar la guardia ante un virus potencialmente letal? Pues no, sería no solo irresponsable, sino hasta estúpido el confiarnos y darle otra oportunidad a que se fortalezca y se siga propagando y reclamando vidas. Por cierto, una alerta que hay que tomar muy en serio: las autoridades de Salud estatales advierten que la pandemia podría alcanzar otro pico a finales de año. Queda en manos de todos nosotros que no sea así.
Recuerde, sígase cuidando y cuidando a sus seres queridos. No se confunda y mucho menos se arriesgue a jugar a las vencidas con este asesino despiadado, si ya sabe que va a perder.
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