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Coahuila

Un juego en solitario

Por Aida Sifuentes

Hace 1 año

Murió el Gran Maestro Daniel Naroditsky a los 29 años de edad, el pasado 19 de octubre, en Estados Unidos. La noticia fue recibida con profundo pesar y desconcierto.

Que alguien joven muera siempre suele ser inesperado, sobre todo cuando se trata de alguien tan talentoso y carismático como lo era Danya. Pero este caso ha sido todavía más amargo porque su deceso parece ser el desenlace caótico del acoso cibernético y falsas acusaciones de hacer trampa.

Vladimir Kramnik –quien fuera coronado campeón mundial de ajedrez en el 2000– ha dedicado sus últimos años en el retiro a jugar ajedrez en línea, o más bien, a levantar un dedo inquisidor a diestra y siniestra, señalando a sus oponentes de hacer “trampa” con ayuda de módulos de análisis.

En su muy extensa lista de acusados se encuentran (aparte de Naroditsky) el gran maestro mexicano José Martínez Alcantara, el GM Hikaru Nakamura (número 2 del mundo), el GM David Navara, quien hace poco declaró que había considerado el suicidio a causa del estrés provocado por las difamaciones.

Danya fue un GM muy querido dentro de la comunidad ajedrecística y seguido por miles de fans al rededor del mundo. A pesar de tanta compañía es doloroso pensar que se sintió abandonado durante este viaje.

La soledad parece ser uno de los grandes defectos del ajedrez. En el momentos de la partida estás atrapado con tus pensamientos. No hay nada ni nadie que te ayude: ni tener al mejor entrenador, ni ir acompañado al torneo con tus amigos y familiares, ni tener el mejor plan de estudio o el talento nato para vencer a cualquier oponente. A la hora de jugar sólo eres tú y tus decisiones. Un error de cálculo puede desembocar en el jaque mate.

La vida imita al ajedrez. Pero esto no es un juego que se reinicia con las mismas piezas en diferente configuración. En la vida real sólo tenemos una oportunidad.

Por más grande que perezca el problema, siempre hay una alternativa. Alguien que te escuche y con quien puedes desenredar la telaraña mental de problemas que de pronto sientes que te asfixia. No hay que sobrepensar en soledad. Recuerda que aquí no estamos jugando ajedrez, estamos viviendo. Hay que vivir.

La muerte de Daniel Naroditsky dejará una vació irreparable en el mundo. Ya no hay nada que podamos hacer para solucionarlo más honrar su memoria respeto. Descanse en paz.

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