Arte

Publicado el martes, 27 de diciembre del 2022 a las 04:00
Ciudad de México.- Desdoblado en su personaje Stanislas, un traductor polaco, el escritor senegalés Mohamed Mbougar Sarr (Dakar, 1990) ofrece este consejo: “Nunca intentes decir de qué habla un gran libro”.
De hacerlo, escribe el joven fenómeno de las letras francófonas, la única respuesta posible sería “de nada”, pues “un gran libro no habla nunca de otra cosa que de nada, y sin embargo está todo en él”.
“ No vuelvas a caer en la trampa de querer decir de qué habla un libro que percibes que es grande. Esa trampa es la que te tiende la opinión. La gente quiere que un libro hable necesariamente de algo. La verdad, Diégane (alter ego literario de Mbougar Sarr), es que sólo un libro mediocre o malo o banal habla de algo.
“ Un gran libro no tiene tema y no habla de nada, solamente busca decir o descubrir algo, pero este solamente ya lo es todo, y este algo también lo es todo”, plasma el senegalés en La plus secrËte mémoire des hommes, traducido al español como La más recóndita memoria de los hombres (Anagrama, 2022), novela que lo catapultara al estrellato literario internacional.
Esto luego de alzarse en noviembre de 2021 con el Premio Goncourt, el más prestigioso de la literatura en Francia, lo cual lo tiene de gira presentando su obra por el mundo, encarando acaso esa pregunta que “encarna el mal en literatura” y que por lo menos Diégane tanto detesta: “øDe qué va (este libro)?”.
Mbougar Sarr, pese a ello, contesta siempre con buen ánimo, contento con la posibilidad de viajar y conocer el mundo gracias a los libros y la literatura.
“ En esta novela hay una historia de muchas poblaciones que en cierto momento estaban en una periferia, la periferia con respecto a un espacio que era más bien central”, dice en entrevista sobre su libro, una ficción acerca del descubrimiento de una rara novela inencontrable y la búsqueda por varios continentes de su legendario autor olvidado: T. C. Elimane.
“ La trayectoria de Elimane es, finalmente, la trayectoria de muchos autores que para ser reconocidos tuvieron que dialogar o ir directamente a que los legitimaran en este espacio central. Y creo que eso en México es una historia que se puede entender”, apunta el primer escritor del ¡frica subsahariana en recibir el Goncourt.
El pasaje de Elimane, “el Rimbaud negro” cuya emblemática novela El laberinto de lo inhumano le granjea elogios hasta que es acusado de plagio, por lo cual el autor desaparece y su obra se convierte en un “libro maldito”, en realidad está inspirado en el caso verídico del maliense Yambo Ouloguem.
Ganador en 1968 del premio Renaudot con Le devoir de violence (El deber de violencia), Ouloguem desapareció del mapa luego de una serie de acusaciones de plagio. Así, tanto él como su obra pasaron a lo que Mbougar Sarr denomina “la otra historia de la literatura -que quizás sea la verdadera-: la de los libros perdidos en un pasadizo del tiempo, ni siquiera malditos sino simplemente olvidados”.
“Yambo Ouloguem me acompaña desde hace mucho tiempo. Es un autor que para mí es realmente emblemático de la literatura africana francófona y de su relación con Francia”, enuncia el senegalés.
“ Entonces, yo quería retomar esta historia porque, de alguna manera, era un espejo de mi propia situación y de la de muchos otros escritores africanos que son publicados en Francia o en Occidente”, añade, refiriendo que La más recóndita memoria de los hombres es, a su vez, una novela acerca de la colonización, “y la manera en que uno se libera de las colonizaciones a través de la cultura”.
Colonialismo y racismo, como el que derrochan las críticas proferidas a Elimane. “No cabe duda: es el color del escritor lo que molesta. Es su raza lo que escandaliza. El señor Elimane ha aparecido demasiado pronto, en una época que aún no está preparada para ver a los negros destacar en todos los campos, incluido el de las Artes”, se lee en la obra.
Sobre todo, continúa Mbougar Sarr, declarado admirador del chileno Roberto Bolaño (1953-2003), es también una novela con una gran inspiración en autores latinoamericanos, “y que reflexiona mucho en las relaciones posibles entre África y América Latina“.
“ Entonces, vamos a encontrar toda una serie de temas, por ejemplo, la relación entre lo visible y lo invisible, los muertos y los vivos. Creo que eso es algo que pueden entender muy bien aquí en México, tal vez el mejor lugar para entenderlo: la relación entre los muertos y los vivos”, ilustra, echando un poco de luz sobre ese todo contenido en la nada de la que versa su gran obra.

Una carta de amor a la literatura
Para Mohamed Mbougar Sarr, quien no oculta la felicidad que siente en su primera visita a México, el paso por la CDMX resulta particularmente especial, teniendo en cuenta que aquí se desarrolla parte de Los detectives salvajes, de Bolaño.
“ Para mí es una ciudad literaria”, define el senegalés, a cuyas manos llegó la quinta novela del escritor chileno cuando aún era estudiante. “Un amigo me lo dio y me dijo: ‘Este es el libro que tienes que leer’. Y estaba en lo correcto”.
Tal encuentro resultó transformador para el joven autor africano, quien destaca haberse hecho de más confianza y más libertad para, por ejemplo, mezclar y jugar con los géneros, siguiendo el principio lúdico de hibridación y fragmentación de la linealidad. Incluso para llevar a cabo el experimento de colocar una novela en el corazón de otra, que por momentos tiene un gusto a Philip K. Dick y su El hombre en el castillo.
“ (De Bolaño) amo su estilo, su humor y su carácter irónico y sarcástico, y al mismo tiempo la forma melancólica de ver la vida y la literatura, a los autores y los poetas jóvenes. Entonces, sí, él es muy importante”, refrenda Mbougar Sarr, cuya ambiciosa novela incluso toma su título de una cita del chileno sobre la perennidad y el ocaso de las grandes obras.
“ Por supuesto es un homenaje para él, pero detrás de Bolaño hay una gran cantidad de autores (que me influyeron); Dick puede ser considerado uno de ellos, y autores africanos también, muchos escritores africanos, europeos, americanos, rusos. Es un libro para pagar mi deuda con todos estos grandes escritores. Y Bolaño es, por supuesto, quizás uno de los más importantes”.
Cuestionado por el origen, el senegalés deja en claro que la novela que le valiera el Goncourt, la cuarta de lo que podría considerarse una meteórica carrera en las letras -aunque él mismo estima incalculable el tiempo que subyace en la vida y labor de todo escritor-, surgió como una declaración de hasta qué punto le gusta la literatura, siendo, antes que cualquier otra cosa, un lector.
Un “himno de la literatura”, calificó su obra el presidente de la Academia Goncourt, Didier Decoin; una carta de amor, quizás, cuya escritura Mbougar Sarr emprendió por una razón muy personal: “Yo quería saber si tenía que seguir siendo escritor o no”.
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