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Agencias
Publicado el jueves, 14 de abril del 2016 a las 14:00
Tucson, Arizona.- A las 9:47 de la mañana del pasado 3 de marzo, se recibió en el Consulado de México en Tucson una llamada angustiosa. Un hombre estaba perdido en el desierto de Arizona después de tratar de entrar ilegalmente en Estados Unidos por la zona de Aguaprieta. Llamó desde un teléfono móvil en el que milagrosamente le quedaba batería después de dos días vagando sin comer ni beber. El Consulado llamó a la Patrulla Fronteriza, por un lado, y a los centros de migrantes de Nogales, por otro, para tener un perfil de quién era esta persona.
Al tiempo, le dijeron que llamara al 911 para que hiciera la geolocalización del teléfono. En esa zona había un incendio.
Una avioneta del Servicio Forestal que detecta el movimiento en el suelo lo localizó en un lugar llamado Peloncillo Mountains, cerca de Nuevo México. Un helicóptero de la Patrulla Fronteriza lo rescató al mediodía.
El Consulado de México en Tucson, Arizona, recibe entre 700 y 800 llamadas al día y el 70% de ellas son para preguntar por el paradero de personas que iban a cruzar ilegalmente a Estados Unidos. Son la cara más dramática del teléfono de México en EU, el (1) 855 463 63 95, que recibe el nombre de Centro de Durante una visita una mañana reciente de abril, a las 12:44 horas sonó una llamada similar. El agente F. A. empezó a preguntar: “¿Por dónde cruzó? ¿De dónde venía?” Lo primero que hacen estos telefonistas cuando se les pregunta por una persona desaparecida es consultar las bases de datos públicas de personas En este caso, la persona que había cruzado unos días antes aparecía detenida por un juzgado de Laredo, Texas. Con un detalle: es testigo de la acusación contra el coyote que lo llevó al otro lado. La fiscalía ofrece a los detenidos al cruzar testificar en contra de los coyotes o polleros a cambio de una deportación “Tienen que demostrar el parentesco”, explica. “Podría ser el propio coyote el que está llamando para saber dónde está esta persona”. Mientras se produce esta conversación, en el puesto de telefonista de al lado otra agente resuelve una duda sobre una declaración de impuestos.
SERVICIO DE GRAN DEMANDA
“La idea es atender de forma profesional e inmediata llamadas de connacionales que tienen dudas sobre los servicios consulares”, explica el cónsul mexicano en Tucson, Ricardo Pineda. El CIAM recibió 26 mil 300 llamadas en sus primeros seis meses, en el año 2013. La cifra ha crecido hasta 92 mil 500 llamadas en Una operadora deletrea con paciencia infinita la dirección postal de la prisión de Florence, Arizona, para un señor de Guerrero que necesita enviar dinero a su esposa, presa desde que intentó cruzar a finales de marzo.
“Le explicamos cómo comunicarse con ella. En la prisión no avisan a los presos cuando les ha llegado el dinero, por lo que tiene que hacer el envío y al mismo tiempo escribirle una carta”, explica la operadora K. M.
Les ocurre a menudo, unas 30 veces diarias, que les llaman presos para que llamen a sus familias en México, porque este número es gratis.
PERDIDOS
“Lo más difícil es cuando no podemos encontrar a la persona que ha cruzado y no podemos dar la información a alguien angustiado al teléfono”, dice la coordinadora Gabriela Rodríguez.
En 2013 recibieron 85 llamadas sobre personas perdidas en el desierto a las que consiguieron rescatar. El personal de este Consulado es el que va a identificar cuerpos de migrantes a la morgue de Tucson, un lugar donde se acumulan más de un centenar de cadáveres al año recuperados en el desierto.
Algunos son recientes, otros llevan meses o años en el desierto.
El año 2010 marcó un récord en esta macabra estadística con 223 cuerpos recuperados. El año 2014 fueron 107, según datos del forense de Tucson.
Información y Asistencia a Mexicanos (CIAM). Es una especie de cerebro de la red consular más grande del mundo, la de México en Estados Unidos. El mismo teléfono que sirve para ese rescate en el desierto, da información fiscal o de actualidad migratoria, o tranquiliza a la gente sobre eso que han oído de que van a
construir un muro en la frontera.

en Estados Unidos. En segundos, con la otra persona al teléfono, consultan las bases de datos del sheriff, los juzgados y el sistema penitenciario. Si ha tenido algún contacto con la autoridad, estará ahí.
limpia, sin prohibición de volver a entrar en el país. En ese momento, F. A. le dice a su interlocutor que no puede darle más detalles de la persona.
2015. Este año lleva 13 mil en los dos primeros meses.
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