La historia de María de los Ángeles, es de esas que rayan en el absurdo, de lo que no debería pasar nunca, pero que desafortunadamente salpican nuestra realidad. Es de esas que nos obligan a replantear, dónde estamos parados y en qué clase de sociedad vivimos.
Esta joven, vecina de la colonia Parajes de los Pinos, en Ramos Arizpe, sufrió un robo en su vivienda. Logró ubicar al delincuente, quien además ostentaba los bienes hurtados, y ofreció una recompensa para quien lo atrapara.
Este hampón se dio cuenta e intentó quemar viva a su víctima, arrojándole una bomba molotov, que logró esquivar. Fueron vecinos quienes atraparon a este sujeto, apodado “El Cala”, y tras someterlo, lo entregaron a las autoridades.
Pues duró un par de días tras las rejas y, como no hubo flagrancia, lo dejaron en libertad. “El Cala” regresa a la colonia y amenaza de muerte a su víctima quien, con justa razón, exclama: ¿qué esperan, que me asesine?
Esta historia tiene momentos que rayan en lo más absurdo, como el que agentes de la Fiscalía hayan acudido a la casa de la víctima para pintar la fachada y la pared lateral, cubriendo los mensajes de amenaza de muerte, argumentando que estaban provocando sicosis entre la población.
Y, por supuesto, la explicación oficial de lo sucedido: la Fiscalía General del Estado informó que dejó libre a “El Cala” al cumplir 48 horas de arresto, porque no pudo configurar la flagrancia en el delito, pero que ya había montado un operativo de búsqueda para arrestarlo.
Sí, María de los Ángeles tiene motivos de sobra para sentirse vulnerable, con miedo, ya que con sujetos como “El Cala”, y con el desempeño de algunas de nuestras autoridades, pues simplemente no está a salvo.
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