Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Los pronósticos del Gran Premio de México de Fórmula 1 Escombros, rapel y perros de rescate: Así se prepara el Ejército mexicano para salvar vidas Carlos Slim recuerda el día que Checo Pérez supo que iría a la Fórmula 1 Hayden Panettiere murió por una sobredosis accidental: la policía cierra el caso Fuerte operativo en la colonia Roma: Marina y estatales catean vivienda en Piedras Negras

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Una tragedia acabó con el grupo musical

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 3 años

¡Siluetas, Siluetas, Siluetas…!

En  la década de los 60, se consolida el talento de un grupo de jóvenes saltillenses para dar forma a un conjunto que nos  representaría  en el ámbito musical, no solo a nivel local o regional, sino nacional.

La Benemérita Escuela Normal del Estado sería el nido donde cuatro jóvenes, Jonás Sergio Yeverino García (hijo del músico y compositor del jarabe Pateño, Jonás Yeverino Cárdenas); Alejandro Badillo, hijo del partero  José Badillo, aunque él no era estudiante de la Normal, sino del Ateneo Fuente. Igualmente Enrique “Pipo” Linares, que tampoco era estudiante de la escuela en mención; él en ese tiempo se dedicaba a cantar con un trío, Juan, Lico y Pipo; y desde luego José Ángel Cortez Ojeda, estudiante normalista,  que cristalizarían un sueño muy recurrente: formar un grupo de rock and roll, tan de moda en el firmamento artístico de México y el mundo en los años 60 del siglo pasado.

Pipo Linares fue invitado a participar en el grupo en la nevería del Centro Alameda, negocio propiedad de doña Josefina Hernández.

Comenzaron prácticamente  de cero.

Pepe Briones, un joven que vivía en una privada por la calle Ramos Arizpe, facilitaba a Las Siluetas una guitarra eléctrica y un amplificador, con la cual comenzaron a hacer sus primeros ensayos.

Pipo Linares era dueño de una gran voz y además tocaba la guitarra acústica con gran calidad.

Enrique Linares se separó pronto del grupo, porque dueño de esa calidad interpretativa que le dio Dios, destacó como solista y dejó constancia en una importante discografía, con éxitos como Italianita, Quisiera, Negrita Linda, entre muchas otras.

Tras la separación de Pipo, llegó a formar parte de Las Siluetas otro gran cantante saltillense, Juan Manuel Saucedo, dueño de una muy buena voz, fresca y potente, con un estilo muy diferente a Pipo Linares.

A sus 23 años, Juan Manuel Saucedo debutó con Las Siluetas y pronto emprendieron una gira por el norte del país, instalándose una muy buena temporada en Ciudad Juárez, considerada en aquellos años como la meca de la música y los artistas. Desde Hollywood y otros lugares de la Unión Americana se desplazaban actores y actrices, y demás “fauna”, de la farándula estadunidense.

En el Bolerama de Juárez, Juan Manuel Saucedo era la atracción de hombres y mujeres, pues su tesitura de tenor y la bien educada voz le permitía interpretar a los grandes compositores de la época: Agustín Lara, María Grever, Gonzalo Curiel, Los Domínguez, entre otros.

Granada era una de las clásicas que Saucedo interpretaba, noche a noche a petición de los asistentes.

Prácticamente el grupo de Las Siluetas se desintegró tras la prematura muerte de Juan Manuel Saucedo, quien una madrugada del 23 de marzo  de 1968, terminando su actuación, sacó a pasear a su joven familia, su esposa Josefina y sus hijas Maribel, “Pico” y Laura, por las calles de Ciudad Juárez, en la vagoneta que recién había adquirido producto de su trabajo, con tan mala suerte que en un cruce de calles chocó contra un autobús urbano.

Ahí resultó gravemente lesionado y solo aguantó 24 horas, para ver a sus padres Josefina y Magdaleno, que viajaron a Juárez para auxiliarlo; lamentablemente nada pudieron hacer, el hombrón que era tenía destrozado el estómago y al tiempo de la operación le falló el corazón.

Juan Manuel Saucedo murió como los grandes artistas, joven y repentinamente, como el caso de Javier Solís, Pedro Infante, Jorge Negrete, por citar solo algunos. Incluso el propio Pipo Linares.

Las Siluetas que viajaron a Ciudad Juárez fueron Juan Manuel Saucedo, cantante; Javier Bárcenas Hernández, requinto; Roberto Betancourt “El Carita”, baterista, y José Ángel Cortez Ojeda, tecladista y saxofonista.

 

Notas Relacionadas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 9 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 9 horas

Minino sin uñas

Hace 9 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 9 horas

Minino sin uñas

Hace 9 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 9 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas