Por: Roberto Gómez Junco
Cualquier otra que se les ocurra a los brillantes dirigentes, siempre y cuando, por favor, le piensen un poco y entiendan que a veces se puede sacrificar el beneficio económico del corto plazo en aras de mejorar la calidad del producto que se ofrece, para así ganar más lana en el largo plazo.
Es obvio que el actual sistema de competencia promueve la mediocridad e inhibe la búsqueda de la excelencia.
Puedes navegar en esa mediocridad o incluso un poquito abajo durante 13 o 14 jornadas, mejorar en las tres o cuatro últimas, meterte a la Liguilla y por lo tanto seguir aspirando al título.
¿Para qué esforzarte por alcanzar niveles de excelencia si con lo anterior te basta?
Una verdad de Perogrullo que -al margen del desenlace de la novela de las Chivas- obliga a revisar dicho sistema, a pensar en otras opciones:
1.- Que ingresen a la Liguilla solamente SEIS equipos, la mejor tercera parte de los competidores. Primero y segundo para instalarse directo en Semifinales y del tercero al sexto para pelear por los otros dos boletos, para después definir en partidos de ida y vuelta a los dos finalistas y al campeón.
2.- Incrementar a 20 el número de participantes en Primera División y otorgarles el acceso a la Liguilla a los primeros ocho. O conformar cuatro grupos de cinco y que clasifiquen a los Cuartos de Final los dos primeros de cada grupo.
3.- Con 20 participantes, formar dos grupos de 10, con 18 jornadas de partidos intergrupo a ida y vuelta, para que al final clasifiquen los cuatro primeros de cada sector y en los Cuartos de Final se enfrenten cruzados: el primero, segundo, tercero y cuarto del Grupo 1, contra el cuarto, tercero, segundo y primero del Grupo 2, respectivamente.
4.- Subir a 24 el número de equipos (ahí están el Atlante, los Leones Negros, CF Mérida, Morelia, Celaya, Mineros, Tampico, Dorados, Correcaminos, por no hablar de Veracruz, Irapuato, Tapachula y algún otro). Formar tres grupos de ocho y jugar 14 jornadas de partidos intergrupo ida y vuelta, con el pase a la Liguilla para los dos primeros de cada sector y los dos mejores entre los restantes.
En el caso de las opciones tres y cuatro, que los duelos de ida y vuelta sean en dos jornadas consecutivas, con la repartición normal de puntos, y dos más para el ganador en el marcador global.
Con cualquiera de las cuatro opciones, contemplar la posibilidad de dos modificaciones esenciales:
a) La reactivación del mecanismo ascenso-descenso, elemental en cualquier competencia que se precie de serlo. De preferencia, con dos o tres ascensos y descensos por año, para así ir fortaleciendo gradualmente a la división de abajo.
b) En el afán de promover el futbol ofensivo, a los equipos que empaten a cero goles otorgarles cero puntos.
5.- Cualquier otra que se les ocurra a los brillantes dirigentes, siempre y cuando, por favor, le piensen un poco y entiendan que a veces se puede sacrificar el beneficio económico del corto plazo en aras de mejorar la calidad del producto que se ofrece, para así ganar más lana en el largo plazo.
Y a ustedes, estimados lectores, ¿qué sistema de competencia les gustaría?
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