Por: Marcelo Lara Saucedo
Entre los más recientes resultados de la Encuesta Mensual de Expectativas Económicas del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas, que es dada a conocer el segundo jueves de cada mes, nos encontramos con un aumento en el pronóstico de inflación para este 2022, pasando de 5.0, a 5.9%, aunado a un aumento en la perspectiva de la tasa de política monetaria aplicada por el Banco de México para el cierre de este año, de 7.25% estimada en marzo, a 8.0% proyectada en abril. Además, una reducción en la expectativa de crecimiento del país, de 1.9, a 1.8 por ciento.
El tema de la inflación sigue siendo preocupante: durante la primera quincena de abril se ubicó en 7.72% anual, siendo la mayor desde enero de 2001. De esta manera, lleva ya 27 quincenas consecutivas al alza y superando el objetivo planteado por el Banco de México. Este tema sigue poniendo contra las cuerdas el poder adquisitivo del ciudadano y la incertidumbre a la inversión.
Además, el conflicto entre Rusia y Ucrania sigue influyendo en la inflación mundial, dado que estos países llevan mano en precios de energéticos, aceros y granos, en tanto que el aumento del precio del petróleo y otras materias primas sigue pegando en el movimiento de la economía.
Analistas financieros advierten que las presiones inflacionarias prácticamente estarían al alza hasta el penúltimo trimestre de año, tocando niveles por encima de 8.5% y cerrando en porcentajes de 6.2, a 6.7 por ciento.
Debido a lo anterior, el Banco de México debería estar elevando su tasa de referencia nuevamente para mayo en 50 puntos base, aplicando la misma dosis cuantas veces sea necesario para contener la inflación, por lo que la tasa objetivo llegaría a 7 por ciento. No hay que olvidar que el incremento en la tasa de referencia le pega al costo del crédito al consumo tan útil para reactivar la economía y a la capacidad de ahorro del ciudadano.
En resumen: La economía mexicana arranca el primer trimestre del 2022 con un crecimiento anual de 1.6%, un nivel que complica llegar a la meta de 3.4% propuesta por el Gobierno federal, además de que el nivel de consumo todavía no rebasa los niveles previos a la pandemia, según los datos del Indicador Global de la Actividad Económica. Para lograr las expectativas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se tendría que ir registrando un incremento promedio de la economía de 4% en lo que resta del año, lo cual se ve por demás complejo.
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