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Valentín

Por Juan Latapí

Hace 3 años

A menudo se olvida que Monclova es una ciudad predominantemente obrera, que desde hace 80 años la mano obrera es el motor de esta región y que, paradójicamente, a pesar de ser mayoría, la participación de los obreros en los destinos de la región es mínima. Paradójicamente, también, los partidos políticos y los movimientos de izquierda no han sabido ni podido tener eco entre los trabajadores, ya sea para bien o para mal.

La historia del movimiento obrero de Monclova es un tema que poco interesa a los cronistas e historiadores locales, y con la excepción del libro del periodista Beto Rojas, son muy escasos los textos que hacen referencia a esa historia que está pendiente por escribirse. Y cuando alguien se atreva a escribirla mencionará cómo en Monclova el antiguo Partido Comunista nunca pudo tener eco entre los trabajadores, con la excepción del movimiento ferrocarrilero de finales de 1959, encabezado por Demetrio Vallejo y Valentín Campa en la entonces Villa Frontera. De Demetrio Vallejo (1910-1985) Elena Poniatowska, en su libro “El tren pasa primero”, narra su biografía; sin embargo, de Valentín Campa (1904-1999) poco se habla a pesar de haber sido fundamental en las conquistas de los derechos laborales que hasta la fecha se tienen.

Valentín Campa nació en Monterrey y muy pequeño, junto con su familia, se trasladó a Torreón donde le tocó presenciar el linchamiento de varias decenas de chinos -narrada por Julián Herbert en su libro “La casa del dolor ajeno”. A los 16 años se mudó a Ciudad Madero para trabajar en una empresa petrolera y posteriormente, en Ciudad Victoria, pasó a trabajar como estibador de embarques de los Ferrocarriles Nacionales donde inició su actividad sindical y en 1927 participó en la gran huelga ferrocarrilera. Ese mismo año ingresó al Partido Comunista Mexicano (PCM), fue apresado e incluso Plutarco Elías Calles ordenó su fusilamiento, lo que fue evitado por Emilio Portes Gil, gobernador de Tamaulipas, quien le ofreció un cargo público, a lo que Campa se negó.

Al poco tiempo se convirtió en uno de los principales dirigentes de la Federación Obrera de Nuevo León, lo que le valió ser secuestrado durante varios días y ya con una reputación de líder sindical incansable participó en 1929 en la formación Confederación Sindical Unitaria de México, y un año después fue designado secretario general de esa organización. Como miembro del PCM asistió en 1931 al Congreso Internacional Sindical en Moscú y a su regreso, luego de sufrir represión, organizó varias huelgas a favor de los derechos de los trabajadores.

Posteriormente, participó en la integración de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) al lado de Vicente Lombardo Toledano. Desde ahí apoyó la unidad de los trabajadores a pesar de que mantuvo un fuerte conflicto contra el grupo encabezado por Fidel Velázquez quien con el paso de los años se apropiaría de dicha Confederación hasta convertirla en un sindicato charro hasta la fecha.

En 1940 fue expulsado del PCM al oponerse al asesinato de León Trotsky ordenado desde Moscú, sin embargo, su actividad sindical no disminuyó y en la década de los años 40. Por su activismo desde el sindicato ferrocarrilero, volvió a ser encarcelado. Fue uno de los principales participantes del movimiento ferrocarrilero al lado de Demetrio Vallejo en 1959 -que tuvo repercusiones en Frontera- y otra vez fue encarcelado en Lecumberri y liberado hasta 1970. Al salir reingresó al PCM donde continuó con su activismo y en 1979 fue diputado plurinominal por el PCM que luego se convertiría en el PSUM y posteriormente en el tristemente célebre PRD.

Valentín Campa, siempre fue leal a sus principios, no le importó sufrir represión al luchar por los derechos laborales y sindicales de los trabajadores, así como por la democracia del país, siempre fue ejemplo de honestidad y rectitud. Su limpia trayectoria le valió para que, apenas hace tres años, sus restos descansen en la Rotonda de las Personas Ilustres en la CDMX.

Es de esperarse que los líderes históricos de la izquierda de Monclova y la región recuerden a Valentín Campa, el luchador social que siempre fue leal a sus principios. Obviamente los chapulines que ahora se dicen de izquierda no saben quién fue y menos recuerdan su participación a favor del gremio ferroviario ni siguen su ejemplo, en esta ciudad eminentemente obrera.

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