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Coahuila

¿Vamos bien?

Por Cholyn Garza

Hace 5 años

La frase “vamos bien” más que esperanzadora resulta verdaderamente insultante; sobre todo si esa afirmación la hace quien gobierna mostrando: O que está mal informado o no quiere ver la realidad del país.

¿Vamos bien? ¿quién lo puede asegurar? Yo creo que nadie por sentido común puede afirmar algo que a todas luces se observa como una vil y lastimosa mentira; un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Cómo pretenden engañarnos si observamos que la CORRUPCIÓN no se combate mucho menos se castiga.  Sólo se señala bajo “supuestos” sin llegar al fondo o a los culpables como se prometió en campaña.  

No se puede atacar al subordinado que obedece órdenes sin llegar a quien ordena.

Supuesta o real corrupción del pasado sin aportar las pruebas necesarias para aplicar la ley.  Sin embargo, se “tapan” las corruptelas del presente que involucran directamente a la familia del presidente, a funcionarios del régimen actual y amigos (si es que realmente se les puede llamar así, amigos, a sus aliados) todo eso implica abuso del poder.

¿Vamos bien? Cuando a base de mentiras se pretende gobernar.  Y desde una mañanera se siembra la animadversión que se traduce en algunos grupos, en coraje hacia otros a los que consideran como sus enemigos.

No se puede afirmar que vamos bien cuando se observa una sociedad más polarizada, dividida por quien debería ser factor de unidad y de ejemplo como gobernante. Un individuo que en lugar de gobernar se ha dedicado a denostar a los que considera adversarios o enemigos solo por no pensar como él.

¿Vamos bien? Cuando no se quiso enfrentar un problema de salud que evolucionó como pandemia mundial. La perversidad al destruir un sistema de salud que, si bien estaba en malas condiciones, funcionaba de alguna manera.

No vamos bien cuando hemos conocido un número muy grande de fallecimientos durante la pandemia, incluyendo a personal de la Salud que, a pesar de su gran disposición por atender pacientes contagiados, ellos, esos nobles mexicanos, no sobrevivieron al virus que los atacó sin piedad porque carecían de equipo adecuado e insumos.

¿Vamos bien? Como se puede afirmar tal barbaridad, mintiendo descaradamente y haciendo creer a padres de familia con niños con cáncer que SÍ hay medicamentos para sus hijos, cuando la realidad descubre la farsa al mentir de manera cruel y despiadada.  

¡Por supuesto que no vamos bien! Cuando se engaña una y otra vez y se crean falsas expectativas para quien espera sus medicamentos para continuar un tratamiento que es vital para su salud.

¿Vamos bien? Cuando observamos que en el país crece la violencia en todas las manifestaciones.  En los hogares, hacia las mujeres, hacia los niños. En las calles de cualquier ciudad donde las bandas delictivas están haciendo de las suyas. Bandas peligrosas conformadas por extranjeros provenientes de centro y Sudamérica.  ¿Cómo ingresaron al país? ¿En calidad de qué? ¿De turistas? ¿Qué control existe por parte de las autoridades?

¿Dónde se combate la inseguridad? ¿Qué garantías tenemos los ciudadanos al transitar por las calles o permanecer en el hogar? Ya no existe la tranquilidad o la confianza si no se puede salir sin sobresaltos.  

¿Vamos bien en cuestión de seguridad nacional? ¡Por supuesto que NO! Nunca como ahora nuestro amado México había estado en riesgo. Bandas criminales se han ido adueñando de buena parte del territorio nacional.

Violencia peligrosa que crece cada día y amenaza la seguridad de todos los mexicanos.  No es posible que se esté permitiendo semejante situación por una política de seguridad absurda de “abrazos, no balazos”, que impide a nuestro Glorioso Ejército actuar en contra de quienes son capaces, no sólo de alterar el orden, sino de derramar la sangre de nuestros hermanos mexicanos.  Individuos que no se tientan el corazón para masacrar a seres humanos.

Humillados, heridos en lo más profundo de su ser, en su honor en su integridad, se dejan guiar por la obediencia y su amor a la Patria.  A ellos, a quienes forman parte de las Fuerzas Armadas, nuestra gratitud, nuestro respeto y reconocimiento porque han sido garantes de tranquilidad y han coadyuvado a mantener la paz a lo largo y ancho del país.

Una paz que grupos armados de la delincuencia muy bien organizada, amenazan, peligrosamente, con destruir.

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