Saltillo

Publicado el lunes, 27 de octubre del 2025 a las 04:46
Saltillo, Coah.- La edad sólo es un número que marca la cronología de una persona, sin embargo, esto no la define ni la limita.
Si bien, la Organización Mundial de la Salud considera que a partir de los 60 años los adultos ya son parte de la llamada “tercera edad”, se puede seguir con un estilo de vida activo y saludable.
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El envejecimiento no es una enfermedad, solamente es una etapa de la vida y que se debe de vivir de una manera especial, como el resto de las otras etapas, pero que esto depende de cómo se va preparando para llegar a estas”, explicó Bertha Castellanos Muñoz, especialista en Geriatría y directora del Centro Estatal del Adulto Mayor (CEAM) en Saltillo.
Recalcó que ser un adulto mayor es diferente para cada persona, no obstante, es necesario, como en todo, prepararse física, mental y emocionalmente para este trayecto.
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La jubilación o la partida de los hijos del hogar son algunos momentos clave para las personas. El adulto mayor, o la persona en general, no está preparada para estos eventos, entonces sí puede haber algún tipo de caída o de algún trastorno emocional, puede llegar a ser, sí, efectivamente, una depresión o puede ser simplemente una alteración en su estado general”, explicó sobre los aspectos que pueden influir y marcar todo este proceso.
Invisibilidad, un factor
La directora del CEAM comentó que hay muchos factores y mitos alrededor del envejecimiento, sobre todo en la parte médica.
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Un adulto mayor empieza a envejecer, no cuando cumple un año determinado, sino cuando se siente invisibilizado, cuando siente que la sociedad o la familia no lo toman en cuenta, cuando siente que ya no es útil”, enfatizó Bertha Castellanos.
De los 60 años en adelante es más frecuente la aparición de enfermedades como la diabetes, la presión arterial alta, la pérdida paulatina de la visión y la audición, o incluso del estado cognitivo, padecimientos que pueden influir en que se aíslen y dejen de convivir socialmente.
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Entonces, el mantenerse siempre activos desde el punto de vista físico ayuda; y desde el punto de vista emocional, el tener hobbies, el tener pasatiempos, el tener amistades, el tener una red de apoyo que pueda acompañar en esa etapa de la vida, porque no es una enfermedad, es solamente otra etapa de la vida, eso siempre ayudará”, reiteró la especialista.
‘Nosotros vemos una historia de vida’
Cómo se ha cuidado una persona, quiénes lo acompañan y la actitud que mantenga en el desarrollo de la vejez, puede hacer la diferencia para que un adulto mayor pueda vivir después de los 60 años en total bienestar.
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Para nosotros (los geriatras), la salud se mide en términos de independencia, es decir, entre más independiente sea un adulto mayor, más sano. Nuestro objetivo no es rejuvenecer a nadie, eso no es posible, pero sí que la persona pueda vivir esta etapa de la vida en plenitud”, expresó Bertha Castellanos, directora del Centro Estatal del Adulto Mayor.
Agregó que la estimación para el 2050 es que una de cada cinco personas tendrá más de 60 años, por eso consideró que se debe crear conciencia sobre la prevención y la preparación para llegar a la tercera edad.
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Hay muchos tabúes todavía alrededor de tener más edad. Y me parece muy interesante el poder hablar de ello, quitar estos mitos que existen, porque es verlo como otra etapa más de la vida y no algo como una enfermedad, o sea, el cumplir años no es una enfermedad, es nada más necesitar o ajustar estas necesidades a lo que la persona vaya requiriendo”, mencionó la médico geriatra.
El otro enemigo silencioso
Yohandra Herrera Díaz, terapeuta de rehabilitación cognitiva y especialista de neurorrehabilitación, explicó que el aislamiento, la tristeza y el sedentarismo son factores que juegan en contra de los adultos mayores, aunado a otro enemigo silencioso que es casi impercetible: la pérdida cognitiva.
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En ocasiones comienzan a tener alteraciones en la memoria, a desorientarse dentro de la propia casa, en ocasiones al salir y no saber dónde están, y esto es importante tenerlo en cuenta por parte de la familia, debido a que muchas veces piensan que porque son adultos mayores ya van a empezar a olvidar cosas”, resaltó.
Para determinar si existe un deterioro cognitivo, la presencia de la familia es fundamental, pues deben tener en cuenta si hay cambios o alteraciones en su comportamiento mientras la persona sigue con sus actividades diarias, sus rutinas o durante la convivencia social.
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Siempre es necesaria una evaluación hecha por especialistas, una evaluación hecha por sicólogos, sicogeriatras, neurosicólogos, neurólogos, para determinar si realmente hablamos de un padecimiento o no”, agregó Herrera Díaz.
Externó que en el Centro Estatal del Adulto Mayor se cuenta con un equipo multidisciplinario que puede apoyar a las familias en este aspecto, ya que cada caso es diferente, pues mientras algunos se derivan de enfermedades degenerativas, otros surgen por el aislamiento social y emocional.
En busca de la plenitud
Para que un adulto después de los 60 años siga en plenitud, además de una vigilancia médica constante, es necesario que tenga una red de apoyo, que continúe activo física y socialmente, y que las personas a su alrededor tengan en cuenta que aún pueden aportar mucho a la sociedad.
‘Yo ya me veía en ese barco’
Para Martha Alicia Montoya de León todas estas recomendaciones tienen sentido y las ha implementado, incluso desde antes de cumplir los 60 años.
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Tenía 58 años y yo ya me veía en el barco de la tercera edad. Desde entonces yo siempre he sido de mucho ejercicio, de 45 a 50 en gimnasio, ya de 50 en adelante, como dije, ‘no puedo estar encerrada’ y me hice corredora”, comentó sonriente al recordar cómo inició en las competencias de atletismo después de sufrir una lesión en su rodilla, la cual requirió una operación.
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Desde los 62 años, desde que entré a la marcha, pues hasta ahorita nadie me ha ganado. Gloria a Dios a los 67 años, fui a un nacional a representar a Coahuila. Fue algo muy maravilloso, una experiencia muy bonita”, agregó.
La historia de Martita, como la conocen en el Centro Integral y de Inclusión Social para Personas Adultas Mayores (CIISPAM) del DIF, está llena de anécdotas e historias. Ser madre de tres hijos, abuela de cuatro nietos, divorciada y viuda, es tan sólo una parte de su legado.
Mucha actividad
Además de seguir trabajando como conductora de un transporte escolar y ser competidora de marcha atlética, a sus 75 años, Martha baila zumba, es parte de una danza de matachines, toca la guitarra, actúa y aún le queda energía suficiente para crear las coreografías que ella y otros adultos mayores presentan a lo largo del año en el CIISPAM Diurno.
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No es la edad, es la postura ante la vida. Y nos tenemos que caer, pero esa caída, como decían los niños ‘sana, sana, colita de rana y arriba’. Y procurar no volver meter al pie a esa caída. Pero infinidad de caídas que he tenido emocionales, muy fuertes, yo creo que a mí lo que me pega más es la emoción”, expresó la adulta mayor sobre este aspecto de su vida, en el que sigue trabajando sin perder la gran sonrisa que la caracteriza y que contagia de vitalidad a quien la conoce.
A seguir viviendo…
Para Martha, cada día significa volver a empezar, continuar haciendo lo que le gusta, sin descuidar su bienestar físico y emocional.
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Mi lema, me duele, no lo hago”, afirmó.
Por todo lo que ha vivido en sus 75 años, Martha Alicia Montoya ya no se preocupa por lo incierto del futuro, decidió seguir viviendo con pasión, cuidarse para mantenerse independiente y disfrutar de todas las experiencias que aún le quedan.
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Mi presente es por el pasado que viví. No me arrepiento”.
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