Saltillo
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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 11 de junio del 2023 a las 21:01
Saltillo, Coah.- Una pisada al unísono hace retumbar el asfalto, el silbatazo de salida moviliza a más de 7,500 almas en busca de un objetivo: llegar a la meta.
No importa cómo ni en cuánto tiempo, lo único que cuenta en esta carrera es el siguiente paso, porque aquí, uno compite contra sí mismo.
Son las 6:15 de la mañana y sale el primer contingente: invidentes con su guía y personas en sillas de ruedas abren el camino.
Corredores elite llegan tarde por el cierre de calles y buscan desesperados formarse en la fila; más tarde se quejarán de que por poco pierden su lugar para competir.
Ahí están los kenianos, gringos, europeos, mexicanos, coahuilenses y los anfitriones, saltillenses que no se dejan intimidar.
A las 6:33 sale el tsunami de corredores. Jóvenes, adultos mayores, mujeres maquilladas y otros con mucho bloqueador, porque el sol que se levanta luce amenazador.
Allá van Batman, Forrest Gump, el Chapulín Colorado, la Parka, Pedro Picapiedra y varios luchadores; además de amigos que no sólo se juntan en las fiestas, parejas de enamorados y algunas carriolas empujadas por padres entusiastas.
Anuncian que en el minuto 34 unos ya van en el kilómetro 10, mientras otros, apenas empiezan a cronometrar.
Resulta extraño que tras las vallas, halla menos porra que en ediciones anteriores, son apenas 200 personas dispersas en el bulevar Francisco Coss a la altura del Teatro de la Ciudad, pero muchas otras dan ánimo a los runners a lo largo de la ruta.
A las 7:15 llega el primer ganador del 21K Coahuila 2023: Gonzalo Valdovinos, originario de Puebla, quien pasa la línea de meta a toda velocidad en su silla de ruedas, seguido de su amigo Martín Velasco, procedente de la Ciudad de México; y en tercer lugar, Fidel Aguilar, de Guadalajara.
Felices pero cansados agarran aire para dar una entrevista, en donde comentan que ya tienen más de 20 entrenando y otros tantos asistiendo a este medio maratón.
“Gracias a mi compañero por ayudarme a hacer una buena carrera, por hacer trabajo en equipo durante el recorrido”, expresa Gonzalo refiriéndose a Martín, “y muchas gracias al Comité Organizador que todavía hacen lo posible para que la categoría de silla de ruedas esté presente”.
El intenso calor debilitó a los corredores, quienes sufrieron con la subida de los últimos 3 kilómetros, del Venustiano Carranza hacia Presidente Cárdenas, quizá por eso, muchos bajaron la velocidad a pesar de afectar sus tiempos.
Acostumbrado al calor, el parrense Tirzo Reséndez ofreció una increíble carrera y todo el tiempo estuvo pisándole los talones al keniano Robert Gaitho Gititu, quien se alzó con la victoria en un tiempo de 1:04:56.
Minutos antes de las 8 de la mañana, cuando el termómetro ya marcaba los 27 grados centígrados, la figura de Guadalupe Oropeza Vázquez se alzó contra todos los pronósticos, pues le arrebató el triunfo a las kenianas.
“Estoy muy contenta porque se había trabajado mucho para lograr este lugar, y afortunadamente, se logró”, dijo mientras se reponía, “esta carrera es parte de mi preparación para los juegos Centroamericanos y para checar cómo voy”.
Aunque reconoció la buena planeación de la ruta, la corredora manifestó que el inicio fue un poco atrabancado debido a que los organizadores les impidieron el paso por llegar tarde, pero que gracias a que los participantes les abrieron paso, pudieron colarse a la salida.
“Quisimos brincarnos y no nos lo permitieron, pero los participantes nos abrieron campo para que no saliéramos tan atrás”, detalla, “lo más difícil fue al inicio, la subida de dos kilómetros está algo pesado, y los últimos tres kilómetros también, pero gracias al apoyo de la gente se hace menos pesado”.
Lista la barbacoa, los saltillenses se iban despertando y llegando a echar porras a sus familiares, amigos y vecinos, reconociendo su esfuerzo con gritos y aplausos.
La ola de corredores iba llegando poco a poco, algunos más afectados que otros, por lo que los paramédicos de la Cruz Roja se mantuvieron al pendiente de calambres, golpes de calor y desvanecimientos; alrededor de una docena de personas tuvieron que recostarse en la zona médica para recibir oxígeno y suero, y sólo dos requirieron ser trasladadas en ambulancia a un hospital cercano.
EL AMOR REHABILITA
Gabriel Duarte y Gabriela del Rocío cruzan la meta felices, orgullosos de sí mismos, como lo han hecho desde hace 25 años, cuando empezaron a correr juntos.
Gaby tiene parálisis cerebral infantil, tiene 29 años de edad y desde los 4 su papá comenzó a llevarla a correr junto con él, pues sabe bien, que es parte de su rehabilitación y de su calidad de vida.
“Yo lo hago para que otras gentes nos vean, y si tienen niños con esta discapacidad u otra, que se animen a correr, no necesariamente tienen que buscar ganar un premio, lo que se requiere es que estén cerca del ambiente social, porque también es rehabilitación, es lo que no saben los papás, a veces los encierran y les dan una mala calidad de vida, esto es calidad de vida”, expresa el señor Gabriel, de 63 años de edad.
“Es el quinto año que venimos al 21K pero hemos corrido en muchas partes, nosotros venimos de Zacatecas, pero a mi hija ya la conocen porque siempre la llevo conmigo, yo antes corría solo pero ahora siempre con ella”.
La Gran Carrera de México es multicultural y colorida: cruza la meta Mario Soto alias “la Tapita”, un parrense de 58 años al que no le importa tener un solo brazo, mientras tenga dos piernas para correr.
“Para la cuesta unos dulces de Parras, pero mejor un caguamón”, dice provocando la risa de quienes lo escuchan.
Y también la señora Eleazar Sánchez, de 69 años, con más de 20 años participando en carreras.
“Este está bien cab**n”, asegura mientras toma aire, “corrí el de Jalisco, el de Mazatlán, San Luis Potosí y no están tan difíciles, pero este sí”.
Los corredores que finalizan el recorrido se recuperan en las carpas; ya pasan de las 10 y los lomitos pasean como si fuera la Ruta Recreativa.
Todos lucen felices, con la satisfacción del deber cumplido, así que no dudan en irse a casa a darse un baño y luego celebrar con menudo, barbacoa o una carnita asada.
“Fueron meses de preparación pero siempre vale la pena, se siente bien chido cuando se cumple una meta; esta es la primera vez que participo y no será la última, pero ya luego pensamos en eso, ahorita a festejar”, comenta Inés, una joven que lucha con su sobrepeso.
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