Los sucesos llenos de dolor, traen consigo un desazón y un sin sentido que en muchas ocasiones nos llena de desesperanza.
Perder la esperanza, nos lleva a sentir que no vale la pena vivir.
La desconfianza, las traiciones, las heridas y la vida misma, en ocasiones se nos tatúan como cicatrices en el alma que es muy fácil que vuelvan a abrirse
¿Cómo sanar esa desconfianza?
¿Será posible que podré volver a confiar?
¿Será posible que pueda volver a creer?
No estamos obligados a ser confiados.
De niños se nos enseña a confiar, pero la vida misma nos va haciendo desconfiados. La confianza la damos porque sentimos que es un valor, es algo hermoso y es abrir parte de nuestra alma. Pero es importante saber a quién le damos nuestra confianza y quién realmente la merece.
Cuando nos sentimos traicionados, pasamos por una experiencia dura.
Es normal y natural que dejemos de creer en algo o en alguien, que nos cuestionemos, que nos aislemos, que nos encontremos a la defensiva.
Abrazar esta vulnerabilidad y comprender que duele, pero que hay que abrazar ese dolor nos permite conectar con nosotros y con esas heridas profundas. Hemos de atravesar las emociones de culpa, de enojo, de tristeza, hasta llegar a la paz.
No hemos de estacionarnos con lo que nos ha hecho desconfiar, o con quien nos ha traicionado. ¿Cuánta gente nos ha demostrado su lealtad? ¿Cuánta gente valiosa está en nuestra vida que nos recuerda que vale la pena confiar?
¿Porqué a veces nos concentramos más en lo que nos ha generado desconfianza y cerraremos la puerta a mucha gente valiosa que llega a nuestra vida?
El peligro de la desconfianza es que se nos endurezca el corazón. Y no hemos de permitirlo porque de la misma manera, evitamos que mucha gente valiosa entre en nuestra vida. nos acompañe y regale su compañía.
La vida merece ser vivida a plenitud. Vivirla es un regalo.
Sanemos lo que está pendiente de sanar, hagamos las paces con ese dolor. Y abracemos lo que Dios y la vida nos presentan. Vale la pena confiar, vale la pena hacer el esfuerzo por recobrar esa mirada abierta y reencontrarnos con quién sí vale la pena. Abriendo bien los ojos y dándoles nuestra mano a quién realmente la merece. No perdiendo la esperanza y creyendo que todos los días Dios hace las cosas diferentes y todos los días se nos regala una oportunidad de ver, de hacer, de descubrir las cosas distintas.
Hagamos lo que nos toca y busquemos abrir de nuevo el corazón. Démonos permiso de volver a confiar, con los brazos abiertos, con los sentidos atentos y el corazón despierto y vivo.
Este año, el Congreso Regional de la Mujer, nos trae un abanico de expertos para regalarnos gotas de esperanza y reconectarnos en esos aspectos que nos ha costado soltar, perdonar, conectar y volver a creer. Gotas que nos harán mirar lo que necesitamos trabajar, pulir, conocer, y en qué hay que comprometernos para generar mayor bienestar, un equilibrio y renovación. Es bien sabido que una de las verdades fundamentales que tenemos que comprender a conciencia, es que nuestra vida no cambiará si no hemos decidido cambiar primero nosotros.
¿Quieres sanar eso que está pendiente por sanar?
Date permiso de mirar e ir hacia adentro de la mano de…
Julia Borbolla con el tema “Qué me detiene” y “Empatía en la pareja.”
Tamara Robles con “Re- Conociéndome”.
Adriana Castro con “Verdades de vida”.
El P. Adolfo Guémez L.C. con ¿Producto o milagro?
Y conversando con Alex Rovira.
Regálate la oportunidad de hacer un alto y trabajar en ti.
¿Qué haces por ti? ¿Qué haces por los demás? ¿Qué te hace feliz?
Asista, mira, escucha, reflexiona, interioriza qué te limita, que te aleja de tu felicidad y qué cosas llenan tu espíritu y te producen esa felicidad. Renovar la confianza y creer que todo es posible, es una convicción que se logra queriendo ser y estar en la vida.
Facebook: https://www.facebook.com/familiaunida.saltillo.7/ XXVIII Congreso Regional de la Mujer “CREER.”
Jueves 6 de Octubre del 2022, Boletos e información en Familia Unida Saltillo, Whatsapp 8443920462 – 8444160858
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