Con la caída del muro de Berlín, George Bush padre exclamó: “un nuevo orden mundial”, por un lado, occidente empezaba a cosechar los frutos de políticas neoliberales, Japón crecía como la espuma, seguido de Sur Corea, y Europa y Estados Unidos empezaban a cambiar sus estructuras hacia un mercado global. Bush padre recupero la rudeza de presidente gringo, en todo sentido, dejando primero colgado de la brocha a un militar que inició un golpe de estado en Panamá, para luego ordenar una invasión para arrestar al Presidente panameño y encarcelarlo en Estados Unidos, luego el ataque a Irak, por defender a un pequeño país petrolero, con la obligada intervención de ejércitos de muchos países occidentales, se notó más como obligación que por impulso, hasta ahí, todo pintaba para un mundo dominado por los gringos, la llegada de Clinton sorprendió a todos, pero ver la economía gringa en un sólido manejo aclaró muchas dudas, la llegada de Bush hijo, y el atentado de las torres gemelas, y posterior ataque a Iraq y Afganistán, dejaron ver claro, el teatro con propósito. Obama no se separó un 64 del papel de presidente norteamericano.
Pero ahora, con una Latinoamérica llena de patanes al poder, empeñados en implantar la miseria en sus naciones, una Rusia esmerada en el conflicto contra occidente y esgrimiendo solamente, la amenaza de destruir al mundo con armas nucleares, y sin capacidad de resolver sus problemas cotidianos, la pregunta obligada es: ¿cuál es el nuevo orden mundial?
Más sobre esta sección Más en Opinión