Coahuila
Hace 6 años
Queridos amigos: Con el alma en la mano deseo hoy más que nunca Dios nos proteja con su sangre sangrada de sus llagas a todos. Feliz domingo familiar mis lectores.
Y sí… nos cayó el chahuistle o chahuiztle, es una expresión muy mexicana que decimos cuando algo malo nos sucede, este es un hongo que ataca a ciertas gramíneas como es el maíz y el trigo. El daño que provoca es tanto que convierte en inservibles plantaciones completas.
El chahuistle en este caso es el coronavirus, covid19… aun con todas las medidas de precaución sanitarias, de quédate en casa, alimentación sana, pensamientos positivos, meditación, oraciones, mente activa, ejercicio, vitaminas, no alcohol, no fumar, en fin, todo, cubrebocas, Susana distancia… llego a mi hogar el tan temido coronavirus.
Hoy puedo respirar y dar infinitas gracias a Dios, porque vamos saliendo y digo vamos porque me cayó en lo más amado en una de mis hijas, la mayor, verito. Sería a la última de toda mi familia que pensé que le daría por la manera tan sana de vida que lleva. Sin embargo, cualquier persona ahora lo viví, puede ser víctima de este terrible mal mundial y que tantas vidas ha cobrado, y ahora llego hasta mi hogar, no tiene piedad este virus, desde China fuimos viendo por las redes sociales como se iba propagando sin misericordia a toda Europa, y de más continentes del mundo, hasta llegar a México y a todos sus estados paulatinamente, hasta llegar a mi ciudad, Saltillo, y mis amigos más queridos, y casi al mismo tiempo a mi hija. De verdad no lo podría creer, todos al mismo tiempo, sin haber tendió contacto entre ellos debo aclarar. El contagio de cada uno fue distinto, algunos por asistir a su trabajo, mi hija aún no sabemos por dónde, ya que todos estamos negativos, realmente, bien sabemos puede ser por contacto de algún objeto contaminado, y en un descuido que es inevitable, entra con todo, hacemos lo que humanamente para cuidarnos, pero finalmente entro de manera despiadada.
Por eso amigos, me fue imposible escribir mi columna en estos dos domingos anteriores, estaba saturada entre trabajo, la limpieza y sanitizante exhaustiva, los cuidados, las comidas, en fin, atención completa en casa para mi hija. Pero aquí estoy pues quería con el alma darles buenas noticias. Confiada siempre en Dios y su espíritu santo que sería escuchada y sanaría a mi hija. Pero aun, así como madre vulnerable en esos momentos, el miedo, la incertidumbre, el cansancio, agotamiento total, enojo, angustia y todo lo que se puedan imaginar, sentí. Sentimientos que en situaciones adversas por lo general estoy fuerte, en esta ocasión , confieso que me rebasó, pero aun así seguí adelante como siempre, aún con los dolores que padezco de hace años, y por lo cual requiero operaciones que deberán esperar un poco más. pero solo con 1 porciento de mi cerebro, de verdad no tuve cabeza, sin embargo, ese amor a ella, la fe, la esperanza de que muy dentro de mi decía esa vocecita, confía, todo estará bien.
Quiero platicarles lo que viví como mamá con una hija con covid, ya ella, si así lo desea, podrá compartir su experiencia personal con este mal, desde el aislamiento total dentro de su cuarto. Cada persona lo vive de diferentes maneras, tanto los que vivos con ella, como los que no siendo familia. Cada uno de nosotros vivimos diariamente diversas experiencias día con día.
Desde que mi hija me habla por teléfono para decirme que se sentí mal, débil, con calentura, dije, por sì es o no, te vienes con cuidado, sino yo voy por ti, hasta el fin del mundo si es necesario, pero ella igual que su madre llena de fortaleza, dijo: no te preocupes mamá si llego, claro que prendì inmediatamente el cirio pascual, mente positiva y pedí llegara con bien a casa, tardando 5 horas aproximadamente en llegar, el tiempo se hizo eterno. Llegando a la casa me llama y me pregunta: mamá llegare directo a mi cuarto, me siento muy muy mal. Le digo, ok hijita deja le llamo al médico, para que nos de indicaciones, el cual es mi querido primo Rubén Jasso Urbina, gran ser humano, y por supuesto excelente médico otorrinolaringólogo. Que agradezco infinito hasta el día de hoy estar mañana tarde y noche al pendiente de ella, aun en la distancia, pues el radica en San Luis potosí. Como agradecerte primo querido tus atenciones en todo momento, bendiciones infinitas, así como el Dr. Fernando Méndez que la vio físicamente, y ve pacientes con covid, no todos los médicos aceptan ver pacientes con este padecimiento. Así que mi agradecimiento infinito por atenderla. También mi agradecimiento a mi amigo el Dr. Edmundo Mesta Casavantes, que aun con el arduo trabajo tan agotador, y la excelencia que requiere ser un Director General del Hospital los Ángeles estuvo al pendiente de la evolución de mi hija en todo momento. así que por ese lado me sentí muy apoyada, también no falta esos ángeles anónimos que tienden su mano con el alma desinteresadamente, mil gracias a todos ellos, amigos y familia que estuvieron al pendiente de su salud. Bendiciones infinitas.
Les sigo contando, que la calentura era el primer síntoma, junto con un fuertísimo dolor de cabeza, algo de malestar estomacal, tos seca, tomando solo una pastilla de paracetamol, porque mi hija quería que lo que fuera , su organismo solo lo desechara sin tomar medicamento, como los virus van y vienen solos, aparte que aún no sabíamos si tenía o no el virus del covid. Paso masomenos la noche, no le podían hacer la prueba hasta el jueves, con cita, así que la incertidumbre, por un lado y la fe y esperanza que fuer otra cosa menos grave de tratar. Empezó con una debilidad extrema, ya al 2do día no tenía fiebre, se fue sola, pero ahora el apetito se le fue hiendo, al grado de no querer nada, ahí empezó mi preocupación mayor, ya que no la veía, solo por mensaje de watsapp me comunicaba con ella, que eran palabras aisladas, si, no, bien, gracias, era todo. No tenía fuerzas para hablar y de escribir, mis hermanos, su hermana Andrea le mandaban mensajes, pero ella no podía responder, a ese grado, la debilidad, su organismo estaba concentrado en sanar, cualquier esfuerzo le quitaría energía valiosa para su recuperación, así es, y me fue imposible no recordar cuando me sentí igual con las quimioterapias, y mi madre santa cuidándome, pero ella si me podía tocar, mirar, acompañarme, sentarse en mi cama, acariciar mi cabeza, darme masajitos en los pies, y mi hija… sola, sin dejarme entrar por miedo a contagiarme, carajo esa parte aun de recordar que mi hija estuvo sola , aislada aun en su propio hogar me parte el alma, y mis lágrimas corren al estarles escribiendo … el próximo domingo seguiré con esta experiencia con el covid . espero sea de ayuda, para que sepan que hacer en caso de vivir ustedes esta experiencia, que Pido a Dios que no sea así, y sigan sanos y salvos en nombre de Dios. Un fuerte abrazo fraterno y lleno de luz sanadora. Hasta la próxima, su amiga Verónica. Diosito por delante.
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