Ni un paso atrás en el regreso a clases semipresenciales, el mentado modelo híbrido. Pues que así sea.
Ni un paso atrás en la reactivación económica; que las actividades productivas, tanto industriales, comerciales, turísticas e incluso de esparcimiento, sigan operando. Pues va, que así sea.
Que todos los espacios públicos, donde la gente se aglomera sigan abiertos. Ok, va.
Que se vigilará que en todos lados se apliquen rigurosamente los protocolos sanitarios. Está bien, sabemos que esto es solo una buena intención, pero que en la realidad nadie aplica rigurosamente todos los protocolos. Pero, pues que sea como sea, total, estamos justo donde empezamos, en que esto de lidiar con el Covid, y ahora con todas sus variantes, sea una cuestión de responsabilidad personal.
Usted sabrá qué hace para proteger a su familia inmerso en una sociedad que demostró, hasta el cansancio, que la solidaridad y la empatía no son valores en uso, y que por añadidura está salpicada, abundantemente salpicada, de incrédulos e irresponsables.
Usted sabrá si se reúne con familiares y amigos en su hogar, si asiste a un bar o restaurante, a algún parque o plaza pública. Usted sabrá si mantiene rigurosamente la sana distancia y si usa el cubrebocas o decide convivir alegre y despreocupadamente con quienes lo rodean.
Sí, estamos justo donde empezamos, todo recae en la responsabilidad individual, y que siga rodando este balón llamado pandemia y que le pegue a quién deba pegarle, por acción u omisión.
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