“El motor de un cohete genera una combustión con tanto calor que derrite cualquier material en un instante. Entonces, ¿cómo se enfrían estos motores para que funcione un cohete?”.
Así se pregunta Tim Dodd en un fascinante video de la serie El astronauta de todos los días, que te recomiendo veas. Es una excelente pregunta.
Por ejemplo, los gases en la cámara de combustión del motor Raptor de SpaceX alcanzan un calor de 3 mil 500 grados kelvin (3 mil 226 centígrados). Para que te des una idea, esto es la mitad de la temperatura del Sol.
El comunicador estadunidense detalla mecanismos para enfriar los motores para que el cohete no se desintegre en un segundo.
Por ejemplo, “heat sink” (paredes muy gruesas), la razón de oxidación del combustible (regular el calor), enfriamiento ablativo (materiales que se derriten y llevan el calor), enfriamiento regenerativo (pequeños canales en las paredes, es el método más común), enfriamiento “film” (materiales refrigerantes en las paredes como barrera térmica) y enfriamiento irradiante (irradiar el calor al espacio).
Fascinante y complejo.
El ingenio del hombre aplicado a la termodinámica. Y ¿sabes qué? Algo aplicable a nuestra vida.
Vivimos en la era de la polarización. Las redes sociales nos empujan a formar bandos. Hemos perdido la capacidad de dialogar razonablemente. Por eso abundan discusiones y peleas.
Hombre, hace poco vimos el patético video de oootro pleito callejero de Alfredo Adame. Quizá él sea un ejemplo exagerado, pero este es el punto: estamos a un tris de una pelea en donde sea.
Entonces la pregunta es: y tú, ¿cómo te enfrías?
¿Cuál es el mecanismo para que tu motor no se queme ante las emociones que despierta la era en la que vivimos?
Te propongo estos sistemas de enfriamiento:
1. Define tus temas clave. A veces nos encabritamos por estupideces. ¿Qué es lo que realmente te importa? Limita discusiones profundas y enojos solo a esos temas. Ejemplo perfecto: peleas terribles por futbol, ¿de veras?
2. No discutas sobre dogmas o con personas dogmáticas. No tiene sentido. Si existe cero posibilidad de que tú cambies o ellos cambien su opinión, simplemente evita la discusión… y el posible pleito.
3. Evita la combustión. Todos (por lo menos los que nos autoevaluamos) conocemos cuándo estamos cerca de explotar. Si pasa eso, aléjate. No acerques el cerillo al tambo de gasolina.
4. Respira profundo. El típico “cuenta hasta 10”. Nada bueno viene de tomar decisiones bajo emociones fuertes. Sobre todo en actuar sobre algo importante cuando estás enojado.
5. Relájate. Ten pasatiempos y tiempo para pasarla bien. Viaja, reúnete con amigos, diviértete. Dale mantenimiento a tu motor. Déjalo listo para evitar el sobrecalentamiento.
Cierro con el estrés. Ese mecanismo biológico ancestral de defensa del que hoy en día abusamos, porque nunca apagamos el switch.
Vivimos estresados, y el estrés sobrecalienta nuestra vida.
¿Cómo controlar el estrés? Aquí te van 10 consejos de la doctora Margarita Tartakovsky, del sitio psychcentral:
1. Descubre su origen.
2. Enfócate en lo que puedes controlar.
3. Has cosas que te gusten. Si no es tu trabajo (de ser así, ya va uno mal), por lo menos alguna otra cosa en la vida.
4. Administra bien tu tiempo.
5. Crea una caja de herramientas para desestresarse. Se descubre poco a poco.
6. Quita cosas de tu lista de actividades (diarias, semanales, mensuales, etc).
7. ¿Eres muy vulnerable al estrés? Evalúa patrones de descanso y sueño, consumo de alcohol, etcétera.
8. Mantén fronteras. No le digas que sí a todo o todos. Protege tu tiempo y no dejes que otros crucen límites aceptables.
9. Es distinto que te importe algo a que te preocupe algo.
10. Cuidado con el perfeccionismo. Aprende a aceptar tus errores y no satanizarlos.
Excelentes consejos, seguro alguno te sirve.
Los sistemas de enfriamiento son vitales para que tu cohete no se estrelle. ¡Suerte en el viaje!
Posdata. Al que le urge buscar cómo enfriarse es al Presidente. Puras peleas y cajas chinas (como lo de España) para intentar distraernos de desastre que nos está endilgando.
En pocas palabras… “Si hablas cuando estás enojado, darás el mejor discurso del que te vas a arrepentir”. Laurence J. Peter, autor canadiense.
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