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En Saltillo, zona de peligro para los peatones V. Carranza y Ortiz Garza

  Por Lourdes de Koster

Publicado el domingo, 24 de octubre del 2010 a las 13:27


Amas de casa, estudiantes y trabajadores se juegan la vida al atravesar caminando el bulevar Venustiano Carranza

Saltillo.- Amas de casa, estudiantes y trabajadores se juegan la vida al atravesar caminando el bulevar Venustiano Carranza en su cruce con Nazario S. Ortiz. El problema: las altas velocidades registradas en este tramo y la falta de previsión de los de a pie.

Si bien los especialistas consideran que la ciudad se llenó de vías rápidas y aunque favorecen al desarrollo de esta capital, en los velocímetros de los autos en tránsito la marcación rebasa los 120 y 130 kilómetros por hora, en tramos en los que los 50 y 70 kilómetros, en teoría, debería ser la máxima velocidad.

Un claro ejemplo de la falta de señalización para advertir del cruce de peatones lo tiene el Distribuidor Vial Venustiano Carranza, donde a pesar de tratarse de una millonaria inversión, no se consideró la necesidad de disponer de banquetas, zonas de cruce, reductores y hasta un semáforo para garantizar la disminución de la velocidad, e incluso el alto total de las unidades automotrices.

En 1999, cuando se inició el proyecto de construcción, con una inversión de casi 120 millones de pesos que se hizo, los semáforos no estuvieron en las consideraciones de los ingenieros. Ni para autos, ni para peatones. Las banquetas en ambos costados de las vialidades, continuas y a nivel, tampoco se incluyeron.

De ahí que la curva que conduce de Nazario S. Ortiz a la salida a Monterrey carezca de un tramo de protección, barandales o un sistema electrónico para controlar el tráfico y permitir el cruce de transeúntes que salen o llegan a supermercados, bancos y negocios automotrices localizados en este perímetro.

Lo mismo ocurre de poniente a oriente, sobre Nazario S. Ortiz rumbo a V. Carranza, donde las banquetas simplemente no existen. Igual pasa frente a centros de baile, agencias de automóviles nuevos y hospitales localizados en el Distribuidor Vial, inaugurado a principios de 2002.

OPINA ACADÉMICO

Las obras que permiten el desarrollo y ahorro de tiempo en traslados priorizan al automovilista, “pero quizá en muchos casos dejan de lado la protección al peatón”, considera el profesor investigador Carlos Dávila Mendiola.

El arquitecto, experto en urbanismo y desarrollo social, resalta la necesidad de disponer de pasos y tramos con banquetas para proteger, en la mayor medida de lo posible, el paso de quienes no disponen de un automóvil, lo mismo que para zonas de estacionamiento momentáneo para las unidades del servicio público.

“Está excelente tener este tipo de obras, cambian a una ciudad… pero lo mismo debe hacerse para que los de a pie no la padezcan a la hora de intentar cruzar los seis u hasta ocho carriles en una intersección continua y de altas velocidades”, agrega en entrevista para Zócalo.

No hay que buscar obras de remediación a favor de los transeúntes, sino incluir en los proyectos áreas para la seguridad para los peatones. “Aunque también debo decir que la falta de cultura tanto de los automovilistas como de la gente de a pie es un serio problema en Saltillo”.

SE LA ‘RIFA’

Don Antonio, encargado de la jardinería a lo largo del Distribuidor Vial V. Carranza, dice que una vez tuvo que quitarse el chaleco fluorescente para abanderar a una señora que junto con su hija pequeña quedó varada sobre el carril central de tan transitada arteria.

Buscaba cruzar por arriba de esta vía, haciendo caso omiso al puente subterráneo.

“Historias como ésta son de diario”, comparte el trabajador de la Presidencia Municipal de Saltillo.

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