Internacional
Por
Reuters
Publicado el viernes, 10 de diciembre del 2010 a las 23:26
Washington, D.C.- Las dos mujeres suecas que acusan al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, de abuso sexual en un principio no buscaban presentar cargos en su contra.
Querían localizarlo y persuadirlo de que se sometiera a análisis de enfermedades de transmisión sexual, según varias personas en contacto con el entorno del australiano en ese momento.
Las mujeres acudieron juntas a la policía tras no poder persuadir a Assange de que viese a un médico luego de mantener relaciones sexuales por separado con él en agosto, según estas personas, que incluyen socios cercanos de Assange que desde entonces se han enemistado con él.
A las mujeres les costó encontrar a Assange porque el australiano había apagado su teléfono celular preocupado de que sus enemigos pudiesen rastrearlo, según dijeron las fuentes.
Assange, quien fue arrestado y quedó detenido por orden de una corte británica el martes, tienen tanto admiradores como detractores.
Su grupo WikiLeaks publica documentos secretos de gobiernos y compañías, y recientemente comenzó a difundir un gran volumen de cables del Departamento de Estado de Estados Unidos entre Washington y sus embajadas en el extranjero, en algunos casos con descripciones embarazosas de líderes mundiales.
Puede que el carácter esquivo de Assange le haya jugado en su contra en la investigación sueca, que tal vez no hubiera llegado a nada si él hubiese atendido los pedidos de las mujeres y no dejado Suecia cuando la policía comenzó a investigar las acusaciones.
La investigación sueca ha atravesado vertiginosos giros y cambios. Después de inicialmente emitir una orden de arresto para Assange bajo cargos de violación y comportamiento sexual impropio a mediados de agosto, un fiscal sueco desestimó el primer delito al día siguiente.
Tras ello, pareció probable que toda la investigación en torno a este hacker australiano de 39 años se abandonara.
Las mujeres luego contrataron a un abogado quien afirmó que presionaría a los fiscales no sólo para mantener la investigación en curso sino también para reestablecer el cargo de violación.
El caso fue transferido rápidamente a una de los tres Directores la Fiscalía Pública, Marianne Ny, quien decidió reabrir la investigación por violación y continuar con la pesquisa por comportamiento sexual impropio. Además, ordenó que Assange fuese sometido a un interrogatorio oficial sobre las acusaciones.
Luego de que Assange dejó el país, las autoridades emitieron una orden de arresto europea bajo la cual podía ser detenido y extraditado a Suecia. Una portavoz de la fiscalía local afirmó, no obstante, que en este momento el australiano no está formalmente acusado de ningún cargo en Suecia y que es requerido sólo para ser interrogado.
ENCUENTROS EN SUECIA
La acusación más grave que los fiscales suecos formularon en contra de Assange en un comunicado en su sitio web es que cometió el menos severo de tres categorías de violación según el código penal de Suecia.
Una condena por ese delito contempla una pena máxima de cuatro años en prisión y una mínima de menos de dos años, dependiendo de las circunstancias.
Según como lo describen varias personas que estaban en contacto con Assange y su círculo íntimo cuando surgieron las acusaciones, las dos jóvenes suecas lo conocieron durante una visita que el australiano realizó al país en nombre de WikiLeaks.
Una de las mujeres, identificada en la audiencia judicial británica sobre el pedido de extradición a Suecia como Señorita A, figuraba como portavoz de un grupo anfitrión de WikiLeaks durante la visita de Assange.
Las personas que estuvieron en contacto tanto con Assange como con otros miembros de su entorno en ese tiempo dicen que la mujer en un momento lo invitó a quedarse en su residencia.
Los recursos financieros de Assange son poco claros, pero según varias versiones tiene un estilo de vida austero, manteniéndose con las donaciones de partidarios adinerados y no tan ricos y pernoctando en una sucesión de habitaciones de huéspedes de amigos.
Según los relatos de los socios de Assange, sus estadías en la residencia de la joven pronto devinieron en una relación de carácter sexual entre ambos. Durante uno de sus encuentros, según dijo la mujer, un preservativo se rompió.
Las personas que vieron a Assange y a la mujer en los días posteriores al supuesto incidente dijeron que entre ambos no había casi tensión u hostilidad, mientras que para otros no quedaba claro si la relación era más que amigable.
Unos pocos días después, una segunda mujer más joven concurrió a un seminario ofrecido por Assange, dijeron personas en contacto con el australiano a Reuters.
BOLETO DE TREN DE QUINCE DOLARES Después de escucharlo en el seminario, dijo el periódico, la mujer, identificada en la corte como la Señorita W, aguardó afuera del lugar de la conferencia y finalmente fue invitada a almorzar con Assange y su entorno a un restaurante local.
Un día después de su encuentro inicial, que según el Mail incluyó una visita a un museo de historia natural, la Señorita W acordó con Assange que pasarían la noche en el departamento de ella a unos 45 minutos de Estocolmo.
El matutino dice que ella tuvo que pagar los 15 dólares del boleto de Assange porque él no tenía efectivo y no quiso usar una tarjeta de crédito por si ello ayudaba a las autoridades a localizarlo.
Esa noche, según declaraciones tanto del periódico como de personas que estaban en contacto con Assange y su círculo íntimo, él y la Señorita W tuvieron relaciones sexuales usando un preservativo.
A la mañana siguiente, sin embargo, bajo circunstancias que continúan siendo muy turbias, según las fuentes, Assange presuntamente tuvo sexo con la mujer nuevamente, esta vez sin el uso de preservativo.
Luego, después de una comida durante la cual según el Mail la mujer bromeó sobre la posibilidad de estar embarazada, se despidieron en buenos términos, y la Señorita W le compró a Assange su boleto de tren de regreso a Estocolmo.
Dos personas que estuvieron en contacto con el entorno de Assange antes, durante y después de estos episodios, dijeron que si bien algunos detalles todavía no están claros, parece que tras separarse de Assange, la Señorita W comenzó a preocuparse de que él le hubiera contagiado una enfermedad de transmisión sexual.
Según las fuentes, la Señorita W trató de telefonear a Assange para pedirle que se sometiera a un análisis de ETS. Sin embargo, las fuentes dijeron que el australiano había apagado su teléfono, dejando a la Señorita W sin forma de contactarlo.
Cada vez más inquieta en cuanto a las graves consecuencias de haber mantenido relaciones sexuales sin preservativo, la Señorita W intentó contactar a Assange por medio de varias personas que ella creía estaban en contacto con él.
Con el tiempo, esto condujo a la Señorita A, quien según personas que seguían el caso de cerca no conocía previamente a la Señorita W.
CLINICA LEGAL
Tras hablar sobre sus experiencias, las dos mujeres decidieron insistir en que él fuese a un hospital o a un médico y se sometiera a análisis de ETS. Eventualmente lograron ponerse en contacto con Assange, según una persona que seguía el caso de cerca en ese momento.
Pero para cuando las mujeres lograron convencer a Assange, según dijo la fuente, ya era viernes por la noche y los hospitales y centros de salud estaban cerrados.
En ese momento, la Señorita W, aparentemente exasperada por la conducta evasiva de Assange, decidió llevar su caso a la policía, si bien inicialmente no quería que fuera acusado.
Según una versión de la historia publicada por el periódico londinense The Guardian, que ha estado en contacto cercano y continuo con Assange durante meses, la Señorita A decidió ir a la policía con la Señorita W para ofrecerle apoyo moral, pero tampoco quiso presentar cargos.
Después de tomarles declaración, según versiones publicadas y confirmadas por funcionarios suecos de ese momento, oficiales de policía elevaron los informes a los fiscales.
Basado en las declaraciones, un fiscal que estaba de servicio un viernes por la noche decidió librar una orden de arresto de Assange por presunta violación, una acusación que The Guardian dijo que en ese momento estaba relacionada al supuesto encuentro de Assange con la Señorita W.
A la mañana siguiente, sin embargo, el expediente fue enviado a un fiscal de más alto rango, quien concluyó que no había suficiente evidencia para sostener la acusación de violación y canceló la orden de arresto.
Pero el segundo fiscal decidió que la investigación debía continuar como una acusación menor de “comportamiento sexual impropio” contra Assange, según dijeron funcionarios suecos en ese momento.
En el transcurso de los días siguientes, los fiscales dijeron tener la intención de interrogar a Assange, aunque también dieron claras señales de que querían concluir rápidamente la investigación y que el resultado más probable era el cierre del expediente.
Sin embargo, la investigación cobró nueva vida cuando las mujeres contrataron a Claes Borgstrom, un destacado abogado sueco. Borgstrom confirmó a los reporteros en ese momento que las acusaciones de sus clientes contra Assange estaban relacionadas a los esfuerzos del australiano para mantener relaciones sexuales con ellas sin usar un preservativo, y a su renuencia a someterse a análisis de ETS.
Borgstrom dijo en ese momento que apelaría la decisión inicial de las autoridades de cerrar la investigación por violación.
Luego, Marianne Ny emitió un comunicado sobre el caso, que, en una traducción publicada en la página en inglés del sitio web de la fiscalía sueca, señalaba: “Hay motivos para creer que se ha cometido un crimen. Considerando la información disponible en este momento, considero que la clasificación del crimen es violación”.
En su comunicado oficial, los fiscales agregaron que la investigación original por “comportamiento sexual impropio” de Assange, que nunca fue oficialmente cerrada, también continuaría y que “sería extendida para incluir todas las acusaciones en el informe policial original (…)”.
“Hay razones para creer que se ha cometido un crimen. En base a la información disponible, los crímenes en cuestión califican como coerción sexual y comportamiento sexual impropio, respectivamente”, agregó.
En una serie de declaraciones y mensajes por el sitio Twitter después de que el caso estallara por primera vez, Assange y WikiLeaks arremetieron diciendo que todo era producto de algún tipo de “campaña de jugarretas” relacionadas al trabajo del grupo.
En un “tweet”, WikiLeaks dijo que “los cargos no tienen fundamento y el tema en este momento es profundamente perturbador”, mientras que en otro mensaje el grupo comentó: “Nos advirtieron que esperáramos ‘juego sucio’. Hemos visto el primer ejemplo”.
Assange se limitó a este tema en las siguientes declaraciones a los medios. “Se por experiencia que los enemigos de WikiLeaks seguirán haciendo circular cosas incluso después de que hayan sido desestimadas. No se quién está detrás de esto pero nos han advertido que, por ejemplo, el Pentágono planea recurrir al juego sucio para perjudicarnos”.
Pero Assange también fue citado diciendo que “nunca, ni en Suecia ni en ningún otro país, tuve sexo con nadie de ningún modo que no fuera en base al consentimiento mutuo”.
La fiscal sueca Ny dijo el martes que el caso era un asunto personal y no estaba conectado con su trabajo divulgando cables diplomáticos secretos de Estados Unidos. “Quiero dejar en claro que no he recibido ningún tipo de presión, política ni de ningún tipo”, dijo Ny en un comunicado.
El martes, un abogado que representa al Gobierno sueco expuso cuatro cargos específicos de comportamiento sexual impropio, tres vinculados a la Señorita A y uno a la Señorita W. La palabra “violación” no fue parte de las acusaciones sino que se usó “coerción indebida”, pero sí se mencionó la presunta resistencia de Assange de usar un preservativo.
Assange supo en agosto que las autoridades suecas lo buscaban para interrogarlo por acusaciones de comportamiento sexual impropio, pero el fundador de WikiLeaks dejó el país de todos modos, temiendo un “circo mediático”, según una persona que habló con él en ese momento.
Sin embargo, al abandonar el país sin presentarse a la indagatoria, Assange forzó a los suecos y británicos a lanzar una campaña legal internacional que ha creado precisamente el tipo de espectáculo mediático que buscaba evitar.
NOTAS RELACIONADAS:
Según un relato publicado por el diario Daily Mail de Londres, que dijo haber accedido a las versiones redactadas de las declaraciones de ambas mujeres a la policía sueca, la segunda joven se obsesionó con Assange tras verlo en televisión.
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