Saltillo

Publicado el domingo, 19 de octubre del 2025 a las 04:03
Saltillo, Coah.- Llegar a romper paradigmas es algo complicado: lo nuevo siempre se enfrenta a la resistencia, aunque sea algo positivo, porque se trata de enseñar nuevos conceptos, de deconstruir lo que está grabado en piedra, y comenzar a escribir una nueva historia.
Hace 10 años, la Academia Interamericana de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Coahuila fundó los principios de un nuevo modelo, no sólo educativo, sino social, en el que debían enseñar algo fundamental a todas las personas: los derechos humanos garantizan la posibilidad de acceder a una vida digna, plena y feliz, y lejos de ser “algo” que alguien nos da, es eso que nadie nos puede quitar.
Ejemplo en toda Latinoamérica
Irene Spigno, directora general de la AIDH, cuenta que hoy la Casa Morada se erige como ejemplo en toda Latinoamérica, y que las cosas han cambiado mucho desde aquel lejano 2015, cuando hablar de derechos humanos parecía, erróneamente, una moda pasajera.
“ Obviamente este cambio sí generó mucha resistencia, controversia, muchas acusaciones también, como decir: no es necesario cambiar la educación jurídica porque los derechos humanos realmente son una moda, y esos son síntomas de resistencia”, explica.
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Luego, como las cosas se van acomodando, muchas personas percibían ese cambio como necesario: a nivel social la sociedad se fue moldeando un poco, y nosotros lo vemos ahora con las nuevas generaciones de alumnas y alumnos, por ejemplo, ya hay muchos chicos que son feministas, y eso hace 10 años era algo impensable”.

Derechos humanos
Desde su fundación, a cargo del magistrado Luis Efrén Ríos Vega, la Academia integró un grupo autónomo de trabajo que integraba a la Organización de las Naciones Unidas, representantes de Gobierno, docentes en materia de Derecho y, por supuesto, familiares de personas desaparecidas y otros grupos de la sociedad en situación de vulnerabilidad.
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Se funda la Academia en un momento muy particular, no solamente de Coahuila sino de México, por la reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011, y esta reforma cambia un paradigma muy importante, que es justamente la concepción jurídica de los derechos humanos: ya están en Constitución, ya no solamente se habla de garantías individuales como se hablaba antes, sino que se habla de derechos humanos, se reconoce el valor de los tratados internacionales en materia de derechos humanos y, obviamente, hay que cambiar la educación jurídica, es un cambio muy importante”, destaca Irene Spigno.
“La Academia se crea aquí en Coahuila para responder a una necesidad presente aquí en el estado”.
Aprenden a defenderse
El Estado comenzó a atender las exigencias en materia de personas desaparecidas, pero también de problemáticas sobre igualdad de género, la comunidad LGBTI+, personas migrantes, víctimas de feminicidio, a las infancias y a todos los sectores vulnerables; y sucedió algo mágico: las víctimas llegaron a la Academia para aprender a defenderse y a exigir sus derechos, y la Academia, al tiempo que enseñaba, aprendía de ellos.
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Creo que también esa fue la clave del éxito de muchos de nuestros programas, especialmente de posgrado, porque muchos de los estudiantes eran víctimas, eran familiares de personas desaparecidas, eran víctimas de violencia de género, madres de víctimas de feminicidio, y la pregunta es por qué: porque había una falta de respuesta por parte del Estado de cómo las personas pueden atender esas problemáticas, entonces son las mismas víctimas las que se van capacitando para poder ser defensoras de sus propios derechos”, expresa, “eso genera un cambio social importantísimo, es una transformación”.

Justicia, verdad, memoria
Los años de violencia extrema que se vivieron en el estado parecían haber quedado atrás; los enfrentamientos y el periodo de oscuridad padecidos de 2008 a 2013 dejaron de ser algo cotidiano para la mayoría de la población, pero no para las víctimas.
“ Entonces se genera un movimiento social para tener justicia, verdad, memoria, todo lo que sabemos que es la consecuencia a las violaciones graves a derechos humanos, y para atender esa problemática, se crea esta institución, como institución especializada, neutral, legítima, autónoma, una institución académica para implementar todas las políticas públicas en el estado, que son políticas públicas en materia de derechos humanos, y que respeten los más altos estándares internacionales y comparados en la materia”, señala la directora.
Llegan a la sociedad
Los docentes de la Academia se dieron a la tarea de llevar sus investigaciones a las calles: que no se quedaran sólo en el cubículo ni en los escritorios, sino que llegaran a la sociedad.
De ahí que las columnas editoriales en diversos medios de comunicación se volvieran consumibles, con temas sobre derechos humanos, emociones, experiencias, aprendizajes, asesorías; además de la producción editorial de más de 100 volúmenes publicados en inglés, italiano y español, impresos y en versión digital.
“ Los derechos humanos son algo que nos pertenece como personas y que nadie nos puede quitar, es lo que nos permite una gran calidad de vida, una vida digna, el derecho a la salud, el derecho a la vivienda, a la familia, a la libertad personal: es todo lo que nos permite desarrollarnos de manera plena como personas, como seres humanos, y tener la vida que deseamos, que sea una vida digna, libre, en condiciones de igualdad, sin discriminación”, subraya Irene Spigno.
Actividades
Dentro de las actividades por el décimo aniversario, entre otras ya realizadas en octubre, se encuentra:
-Congreso Internacional de Derechos Humanos: Conmemoración de los primeros 10 años de la Academia: pasado, presente y futuro de los derechos humanos.
-6 y 7 de noviembre.
-Asistirán ponentes nacionales e internacionales.
-Se recibieron más de 30 propuestas de académicos.
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