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La Jornada
Publicado el sábado, 16 de mayo del 2015 a las 06:50
México, DF.- Pequeñas y medianas empresas del país que al no conseguir financiamiento del sector bancario y mucho menos de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se ven orilladas a diferir los pagos de impuestos, a sus proveedores e incluso de los salarios de sus trabajadores, tienen la alternativa de obtener fondos de empresas de capital privado que se convierten en sus socios temporales.
“La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) es totalmente ineficiente y pequeña para el tamaño de financiamiento que requiere la economía de México”, aseveró Federico Antoni, consejero de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap) al destacar las ventajas que ofrece este sector en un estudio elaborado en conjunto con la consultoría KPGM sobre empresas que han financiado y que lograron incrementar hasta por siete veces sus ventas, 16 veces sus ganancias y 12 veces los empleos generados.
Las empresas de capital privado surgieron en la década de los noventa en México, pero en Estados Unidos y Brasil datan desde los 70. Pese a dicho retraso, han registrado tasas de crecimiento de 30 por ciento anual y en los últimos 5 años sus fondos se incrementaron de 11 mil a 29 mil millones de dólares, precisaron a su vez René Fernández y Oscar Silva ejecutivos Amexcap y KPGM, respectivamente.
Las compañías que financian son medianas pero también hay pequeñas y pertenecen a todos los sectores productivos, desde el agropecuario a telecomunicaciones o tecnologías de la información.
Destacan las dedicadas a infraestructura, telecomunicaciones y energía, y sobre esta última industria, pronosticaron que se incrementarán las demandas de financiamiento por parte de medianas empresas que brindarán servicios en un mercado secundario a las grandes compañías que se disputarán la producción petrolera.
Hay entre 40 y 50 mil empresas medianas en México que venden entre 20 millones y 500 millones de pesos al año que pueden ser susceptibles de ser financiadas con capital privado, precisó Esquivel.
Si bien reconoció que puede tratarse de un financiamiento caro porque llegan a cobrarse tasas de interés de 20 a 30 por ciento al año, advirtió que para cualquier empresa resulta más caro no contar con créditos. Además con esta alternativa tienen tasas de recuperación y rendimientos “desproporcionalmente” más elevadas que con otro tipo de recursos y se elevan hasta en doble dígito ganancias, ventas y empleos mejor pagados.
Eso, dijo, también beneficia al país y se fortalecen las pymes, las cadenas de valor, la innovación, la formalizacion del trabajo y la transparencia en el pago de impuestos.
Hay ventajas cualitativas que ofrecen las empresas de capital privado a las pymes porque al asesorarlas logran que se institucionalicen, profesionalicen, cuenten con un plan de negocios, sean transparentes en sus procesos e incrementen su productividad a tal grado que algunas pueden ingresar a la BMV al cabo de 5 años, indicó Víctor Silva, líder nacional de asesoría de KPGM. De hecho, calculó que la tercera parte de los corporativos que actualmente cotizan en la bolsa fueron financiados originalmente por empresas capital privado y crecieron hasta llegar ahí.
Los directivos aseveraron que el potencial de crecimiento del sector es muy amplio pero también dijeron que apenas uno por ciento de todas las empresas que buscan esos capitales logran pasar el primer filtro porque carecen de los requisitos de organización o transparencia que son necesarios para que los inversionistas tengan ciertas garantías o certeza de arriesgar en ellas sus capitales.
La penetración del capital privado en México es tan bajo que sólo llegan a realizarse entre 129 y 140 transacciones al año y hay 50 empresas del ramo, en contraste con 800 que existen en Estados Unidos, sentenciaron.
bs
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