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Agencias
Publicado el domingo, 31 de diciembre del 2017 a las 09:00
Lima, Perú.- Mientras que en el Congreso de Perú se discutía la destitución de Pedro Pablo Kuczynski por las recientes acusaciones de corrupción en su contra, en Lima corrían rumores sobre un supuesto pacto fáustico que le permitiría al Presidente permanecer en el poder. Y así sucedió.
Tres días después de que Kuczynski eludiera la destitución gracias a un grupo de partidarios de Alberto Fujimori en el Congreso, el Presidente le concedió un indulto al exdictador, quien cumplía una sentencia de 25 años.
Alberto Fujimori, elegido de manera democrática en 1990, llevó al país a un periodo de reactivación económica, pero 10 años después fue removido del cargo por un escándalo de corrupción y reiteradas acusaciones de violaciones a los derechos humanos que el Ejército peruano realizó en su nombre.
Entre sus crímenes más infames están el secuestro y asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta por un escuadrón militar, y el asesinato de 15 personas, entre ellos un niño de 8 años, en Barrios Altos, una zona a las afueras de Lima, por haber supuestamente pertenecido al grupo terrorista Sendero Luminoso.
La decisión de Kuczynski, promovida de manera oficial como un gesto compasivo por el estado de salud de Fujimori, ha sacudido a Perú.
Nación polarizada
Con lo que parece un acto egoísta, el Presidente logró al mismo tiempo polarizar el país, romper una promesa electoral, traicionar a la justicia y enfurecer a sus aliados y a su propio partido político. Desde el anuncio del perdón, todos los días ha habido protestas.
La legalidad del indulto, interpretado por casi todos como una cadena de favores, ha sido cuestionada por juristas y grupos de derechos humanos en Perú y en el mundo.
Los abogados de las familias de las víctimas de Fujimori anunciaron que apelarán ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en su momento ordenó a Perú juzgar a Fujimori por los asesinatos cometidos durante su régimen.
En consecuencia, el ministro del Interior, el ministro de Cultura, el director de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y tres congresistas del partido de Kuczynski presentaron su renuncia.
El Presidente permanece en el Palacio de Gobierno, pero no salió ileso de este intrincado “juego de tronos” al estilo inca, transmitido durante la temporada navideña en horario estelar a un público hipnotizado y alarmado por la deriva del país al caos.
Golpe analizado
El drama comenzó el 21 de diciembre, cuando el principal partido de oposición, dirigido por Keiko Fujimori –hija del exdictador indultado y excandidata a la presidencia, quien es investigada por lavado de dinero–, orquestó un golpe parlamentario después de que Kuczynski resultara implicado en las investigaciones relacionadas con Marcelo Odebrecht, el magnate brasileño de la construcción.
Engrasando las ruedas de una región que de por sí ya era corrupta, Odebrecht reconoció que su compañía ha sobornado a presidentes, ministros y candidatos de todo el continente para ganar contratos públicos.
A Kuczynski se le acusa de que una firma de consultoría de la que es dueño había firmado contratos con Odebrecht cuando él era primer ministro hace más de una década, mientras se construía la carretera interoceánica, que se había cotizado con sobreprecio.
El Congreso, sin embargo, no alcanzó los votos necesarios para destituirlo porque Kenji Fujimori lideró a un grupo de diputados que, siguiendo órdenes de su padre –según la prensa peruana–, se abstuvieron de votar.
Intereses de Odebrecht
El empresario brasileño Marcelo Odebrecht dijo que su empresa apoyó a políticos peruanos para sus campañas electorales, según reveló este sábado el portal de investigaciones IDL-Reporteros, que publica el audio y la transcripción de las declaraciones.
“Con certeza apoyamos a todos. A (Alejandro) Toledo, Alan García, (Ollanta) Humala, a Keiko (Fujimori)”, afirmó Odebrecht en el encuentro celebrado el 9 de noviembre en la ciudad brasileña de Curitiba con fiscales peruanos, reseñó IDL-Reporteros.
Sobre el presidente Pedro Pablo Kuczynski, señaló: “Asistí a unas dos conferencias de PPK que hizo para dirigentes de Odebrecht (…). Yo escuché sus charlas y escuché que había dado esa consultoría económica”.
Con esta declaración, el empresario ratifica lo dicho anteriormente de que cuando Kuczynski dejó el cargo en el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), lo contrataron para una consultoría “para curar heridas”.
Recuerdo profundo
Fujimori todavía tiene seguidores y un partido, que de manera consistente obtiene un tercio de los votos, construido a partir de su legado.
Con el indulto, el presidente Kuczynski le ha pedido a los jóvenes peruanos que “pasen la página” y se olviden del pasado.
Pero el infame jefe de los servicios secretos de Fujimori, Vladimiro Montesinos, quien sobornó a políticos, banqueros, empresarios, jueces, oficiales militares y periodistas, grabó en video las siniestras transacciones secretas, y con ello preservó un legado de abuso de poder a puertas cerradas.
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