Francisco Navarrete | Reforma
Ya pasó el furor por el Día Internacional de la Mujer, sin mayores daños que lamentar.Si acaso una valla de medio uso,ya cateadona, recibió sus dosis de furia en Palacio Nacional…
Y otra, en casa del señalado gandul Andrés Roemer, sí recibió el tratamiento completo y fue a dar al suelo, para dar paso a un montón de pintas en su fachada.
Así, fuera de un montón de manifestantes apresadas y de seguro zarandeadas por las fuerzas del orden, decíamos, no hay mayores daños que lamentar.
Qué bien y qué mal. Bien porque no estamos a favor de la violencia en ninguna de sus manifestaciones y por ningún motivo. Se trata de neutralizar a los violentos, no de aumentar la presión de la olla exprés.
Mal porque de nueva cuenta, para las autoridades podría pasar de manera anecdótica: hubo una jornada que amenazaba con violencia, pero se conjuró… ¡qué fregones somos!
Por ejemplo, esto dijo el Presidente López Obrador: “Afortunadamente se pudo evadir el acoso, no se cayó en la trampa de la
violencia, el día de ayer, y se resistió frente a la provocación. Quiero agradecer mucho a los encargados de la seguridad de la Ciudad, especialmente a las mujeres policías que resistieron estoicamente a agresiones y que no cayeron en la provocación,
que se puede decir que fueron agredidas y no se agredió a manifestantes”. Hasta ahí, todo bien.
Y se siguió de filo con las declaraciones: “Nosotros tenemos que ir haciendo consciencia que no es la violencia el camino (…) Aunque traían sopletes, marros y martillos, pero no hubieron sobre todo daños a las personas, sí hubo mujeres policías quemadas, no graves, afortunadamente.
Ni civiles ni policías graves. Salimos bien”. Porque para el presidente, el problema no es el movimiento, sino los infiltrados que buscan debilitara la presidencia.
En parte tiene razón: sí los hay. Pero también es cierto que hay que distinguir: así como los hay que sólo quieren favorecer a los opositores políticos que antes estaban en el poder y quieren recuperarlo, también hay mujeres y hombres de ideas más radicales sobre el cambio… y no les da la gana esperar sentados a que llegue.
Y si la causa de los primeros no es legítima, pues si perdieron fue porque hicieron un mal trabajo, y lo que se pierde en las urnas se debe recuperar en las mismas.
En cambio la de los radicales contiene un elemento de verdad, aunque sus modos no sean de presumir: urgen más cambios en
las condiciones que enfrentan las mujeres día a día, y además los elementos gachos de la política, los señalados como abusadores, deben ser sometidos a proceso e inhabilitados si así lo ameritan, o mejor aún: apresados.
Sin justicia no puede haber paz social.
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