Amplios sectores de la población, vaya, la mayoría de los ciudadanos, están muy resentidos.
Tantos y tantos años de sufrir injusticias, desigualdad, abandono, abusos y, especialmente, la desatada corrupción de quienes nos gobernaron, sigue pesando, y mucho, en el ánimo colectivo.
Tantos y tantos años de desesperanza, frustración, generan una suerte de barrera en la que resulta literalmente imposible ponderar la razón sobre el sentimiento. No, la población mayoritariamente, se sigue sintiendo agraviada por lo que el Presidente llama conservadores y “fifís”.
Este escenario que construyeron durante décadas los gobernantes, y que es precisamente lo que alimentó el gran resentimiento social, es el elemento que le permitirá a Morena seguir acaparando los espacios de poder y, al Presidente, seguir haciendo lo que literalmente le venga en gana.
No importa si se atropellan los derechos de uno u otro; no importa si se cometen errores, si se manipula la realidad con los famosos “otros datos”… no importa qué tan mal sea lo que esté haciendo… no, lo importante es que hoy, casi tres años después, Andrés Manuel sigue representando, en el imaginario popular, esa espada flamígera que le cortará la cabeza a la serpiente que tanto daño le hizo al país y a los mexicanos.
Cuando el Presidente, desde la máxima tribuna de la patria, que no es otra cosa que las “mañaneras”, arremete contra todos y contra nadie, contra esa entelequia que él reduce y simplifica como corruptos, conservadores y “fifís”, sabe que mueve en el alma de la mayoría, ese anhelo de venganza contra los que tantos agravios dejaron a su paso.
Sí, el resentimiento es un arma poderosa, y si alguien sabe usarla a su favor es Andrés Manuel; nadie como él sabe cómo tocar las fibras emocionales más profundas del pueblo.
A ver, ¿alguien podría cuestionar lo poderoso que resulta para el “pueblo bueno y sabio” la sentencia de que no votar por Morena es votar por los que quieren conservar los privilegios, la corrupción y la robadera?
Tendrán que pasar muchos meses más, y cometer mil y un errores, para que eso, que hoy representa su gran base electoral, cambie. Y en el ínter, pues los comicios que se avecinan parecen ya decididos.
Y a los priistas, panistas y perredistas, habría que recordarles que es gracias a ellos, a sus excesos, corruptelas y omisiones, que el país se encuentra hoy, justo donde está.
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