Arte

Publicado el lunes, 5 de abril del 2021 a las 06:15
Saltillo.- Si algo revelan las páginas que Francisco G. Haghenbeck escribió era su creencia en la imaginación. Narrador del género fantástico buscó siempre en su trabajo aquella otra dimensión que, de una forma u otra, invade esta realidad para volverla más mágica, misteriosa e, incluso, terrorífica. Y es quizá a ese reino del que provino, a donde regresó ayer, pues falleció a los 56 años a causa de Covid-19.
Aunque autor de novelas de todos los géneros, Haghenbeck destacó principalmente en la creación de historias de fantasía urbana. Entre estas destacan El Diablo me Obligó y Simpatía por el Diablo, en la que un cazador de demonios deambula por Los Ángeles atrapando a estos seres espirituales, y que fue adaptada a serie por Netflix bajo el título de Diablero.
Aún así, la carrera de Haghenbeck inició en otro de los nichos alternativos: el cómic. Pues en 1999 comenzó la escritura, junto a Humberto Ramos, Brian Augustyn y Óscar Pinto, de la historieta Crimson publicada por la editorial estadunidense Image Comics. Lo cual ayudó para que, en 2002, hiciera un trabajo especial para guionizar un número del icono de la DC Comics: Superman, siendo el único mexicano en trabajar al héroe de traje azul –y del cual comentó alguna vez, se arrepintió de escribir–. Mientras que dos años después trabajó en Alternation.
Las novelas
En 2006 publicó su primera novela: Trago Amargo. Historia en la que Haghenbeck se acerca al género noir para presentar a uno de los detectives más simpáticos del policiaco mexicano: Sunny Pascal.
Con este libro resultó ganador del Premio Otra Vuelta de Tuerca, e hizo que se sumaran dos novelas más: El Caso Tequila y Por un Puñado de Balas.
Pero el nacido en Tehuacán, Puebla, en 1965, tenía intereses que iban más allá como demuestran sus novelas históricas: El Código Nazi, en la que explora un complot de espionaje en México durante la Segunda Guerra Mundial, o Aliento a Muerte, en la que describe un caso en la época de la Independencia.
Una de las bisagras que conformaban el trabajo de Haghenbeck esa la mezcla de la realidad y la ficción, como demuestra El Libro Secreto de Frida Kahlo, en la que noveliza algunos episodios biográficos de la pintora. Pero sobre todo, hay en su trabajo una necesidad de fantasear y pensar el “qué pasaría si…”. Como demuestra Deidades Menores, una épica fantástica juvenil con la que obtuvo el Premio Bellas Artes José Rubén Romero.
Más oscura, en cambio, fue su última novela: Sangre Helada. Una mezcla de novela histórica, fantástica y de terror en la que una vieja deidad azteca, hambrienta de sangre, regresa para sembrar el caos. Sin duda, una muestra de la versatilidad que los lectores disfrutarán.
Adioses
Además de ser un novelista reconocido, Haghenbeck era un amigo. Así lo demuestran las despedidas que muchos escritores le dedicaron. Entre ellos Bernardo Fernández “Bef”, quien escribió en Twitter “Se murió mi hermano Paco Haghenbeck”, mientras que Alberto Chimal comentó que “Murió el querido Paco Haghenbeck. No puedo decir más”.
El novelista tamaulipeco Martín Solares, en cambio, dijo que “Es un día muy triste para la literatura negra escrita desde México y disfrutada en todo el mundo. Falleció el gran Francisco Haghenbeck. Creador de uno de los detectives más excéntricos y divertidos que hayan surgido aquí: Sunny Pascal, norteamericano radicado en México”.
Mientras que Paco Taibo “ha muerto nuestro queridísimo amigo, escritor y enorme persona Francisco Haghenbeck, ya debe estar jugando con sus piratas y dinosaurios. Lo extrañaremos mucho”.
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