Saltillo
Por
Néstor González
Publicado el domingo, 27 de marzo del 2022 a las 04:01
Saltillo, Coah.- En términos médicos, se podría decir que el sistema cardiovascular de Saltillo, representado por sus vialidades, está sometido a una hipertensión categoría 3 que amenaza con colapsar sus arterias.
Durante años, los malos hábitos (cada vez más gente usa vehículo particular, mientras que el deficiente sistema de transporte urbano va quedando en desuso), las complicaciones del sistema circulatorio (calles que cada vez son menos capaces de dar abasto al flujo creciente de vehículos) y falta de condición física (escasean los recursos para modernizar las vialidades existentes y expandir nuevas vías), han puesto a Saltillo al borde de un “infarto”.
Por primera vez en la historia, Coahuila tiene un registro de más de un millón de vehículos circulando por sus calles. Según el Inegi, en 2020 la cifra era de un millón 5 mil 474 vehículos. Apenas dos años antes, en 2018, eran 903 mil; es decir, en ese lapso, el padrón se incrementó en 100 mil unidades.
La capital del estado, Saltillo, ha vivido una transformación constante. En el último censo del Inegi, hace dos años, oficialmente el número de pobladores era de 879 mil 958 habitantes.
Se estima que en la ciudad y el área metropolitana circulan a diario entre 290 mil y 300 mil vehículos, lo que ha puesto en jaque al sistema vial de la ciudad, algo que queda en evidencia durante las llamadas horas pico.

Son las 7:30 de la mañana. Quedamos de vernos en la gasolinera que se encuentra a la entrada de la colonia Teresitas, al sur de la ciudad, con Fernando Tovar, quien trabaja en una de las centrales de taxis.
Lleva tres años laborando al frente del volante, pero como saltillense nacido y criado en la capital del estado, conoce perfectamente la transformación que ha vivido la ciudad en los últimos años.
Vamos a hacer el recorrido en hora pico por uno de los puntos más complicados.Prende el taxímetro y se pone en marcha rumbo al norte por Periférico, hacia el distribuidor El Sarape. Fernando habla sobre su experiencia en este trayecto que ha recorrido muchas veces con sus clientes.
Es un tramo de 14 kilómetros desde el punto de partida hasta el rumbo de San Isidro. A un ritmo sostenido de 60 kilómetros por hora, llevaría recorrerlo aproximadamente un cuarto de hora. Pero apenas con 7 minutos recorridos, poco antes de las 8:00 horas, el tráfico empieza a hacerse lento a la altura de Otilio González.
“ Aquí sí está algo fluido, de aquí llevaremos unos siete, ocho minutos; aquí donde se hace el tráfico nos vamos a tardar a lo mejor el doble de lo que llevamos ahorita, te diría aproximadamente unos… 25, 30 minutos, si no es que un poquito más. Y no se diga si llega a haber un accidente”.
El tráfico es el mismo para todos, y al igual que cualquier persona que va manejando un vehículo, a Fernando le ha tocado sufrirlo con las prisas y el estrés de sus clientes.

“ Se suben y te dicen el destino, a dónde van, y te dicen: ‘llevo prisa, písele porque voy a llegar tarde’. Cuando el tráfico está a todo lo que da, y si te vas en el carril que es, en lo particular me ha tocado, que te dicen ‘rebáselo, pásese’, pero pues vas bien tú en el carril que debes de ir y pues no hay por qué hacer eso”.
Nosotros vamos tranquilos en la plática con Fernando, pero es evidente que otros traen más prisa: rebasan por la derecha, invaden carril, manejan a una velocidad que no es prudente por la gran cantidad de automóviles que tratan de avanzar.
“ Sí está creciendo mucho la ciudad, demasiado. En los últimos años ha crecido exageradamente… está bien que crezca, vienen empresas nuevas, hay trabajo para toda la gente, pero sí, también implica crecimiento de vehículos, más personas, y la verdad ahora sí que los puentes nos están quedando chiquitos”.
Por si fuera poco, dice Fernando, las horas pico cada vez se amplían más, y las vialidades se congestionan por más tiempo. Al final, un recorrido de 15 minutos se vuelve un largo trayecto de casi tres cuartos de hora.
Uno de los problemas que han agravado esta situación, afirma Miguel Ángel Garza Félix, coordinador operativo de Tránsito y Vialidad del Municipio, es la presencia de las unidades de transporte de personal, cuyo número también se ha incrementado con el desarrollo industrial y la llegada de más empresas.
“ Hicimos un conteo de los camiones de personal que pasan en un horario de 5 a 7 de la tarde en el deprimido de Nazario, y pasan alrededor de 250 camiones de personal”.
Por ello, la Policía ha montado operativos para deshacer los “coágulos” de las vialidades en los que prohíben el acceso de las unidades de transporte de personal a los puentes y los obligan a usar las laterales.

Pero el regreso a clases también ha contribuido a que se vuelvan a saturar las avenidas y bulevares de la ciudad.
“ Ya ahora que empezaron la reactivación de las escuelas ya hay más movilidad en la ciudad, ya hay más congestionamiento. Aquí en la Dirección de la Policía hemos recibido muchas peticiones, solicitudes de que les mandemos elementos de Tránsito o de Policía para apoyo a vialidad, también nos han pedido apoyos en caravanas, carreras pedestres y todo…”.
Para Garza Félix es necesario que se establezca un proyecto en el corto plazo para evitar un colapso, pues existen focos rojos en los que incluso ahora ya no es suficiente montar operativos de vialidad.
“Sabemos que hay arterias que por más que pongamos elementos es insuficiente debido a la cantidad de vehículos que pasan; tenemos los dos parques industriales en las orillas de la ciudad, tanto el de Derramadero como el de Ramos, entonces en horas pico transita toda la ciudadanía en estas avenidas principales, como lo es el Arizpe de la Maza, como lo es Luis Echeverría, como lo es Nazario Ortiz Garza, Venustiano Carranza… Estamos al pendiente para desahogar el tráfico, pero sí ya se requieren otros temas y ya el Municipio los está viendo más de fondo, como es el tema de infraestructura”.
Óscar Pimentel González, director del Instituto Municipal de Planeación (Implan), considera que no es viable someter a la ciudad a más cirugías, pues ya no es posible ampliar o modificar las vialidades ya construidas, por lo que es urgente un tratamiento permanente, estableciendo nuevos modelos de movilidad que permitan poner orden en el tema.
“ Yo creo que ya llegamos al límite donde la infraestructura cumple una función. Tenemos por ejemplo el distribuidor de Nazario y Venustiano Carranza, que cuando se construyó se había contemplado para 20, 25 años. Pues ya llegó su tiempo de vida útil, yo creo que se aceleró, cumplió su objetivo en mucho menos tiempo de ser una infraestructura útil… no hay infraestructura suficiente si no cambiamos el modelo de movilidad”.
Actualmente, en Saltillo existen 3 autos por cada 10 habitantes. En promedio, un solo automóvil traslada a 1.5 personas, lo cual contrasta con la capacidad de una unidad de transporte urbano con capacidad hasta para 40 personas.
Pero el tema de las rutas urbanas es otro “factor de riesgo” para el desarrollo de la capital coahuilense, pues lejos de crecer y modernizarse, parece haber perdido preponderancia en la movilidad de los ciudadanos.

“ Sobre todo ahora en la pandemia, el transporte público tuvo una crisis muy severa, hay rutas que llegaron a desaparecer porque la gente no las utiliza, prefirió transportarse de otra manera, pero también nos muestra que el diseño de esas rutas tal vez ya sea inadecuado”.
Pimentel González dijo que la ciudad no cuenta con espacio suficiente para expandir sus vialidades, lo que hace necesario desarrollos concentrados en centros poblacionales de manera vertical y no horizontal, para reducir distancias de traslados.
Afirmó que la idea de un tren ligero que ayude a trasladar a miles de trabajadores hacia los desarrollos industriales automotrices debe irse trabajando con un proyecto ejecutivo.
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