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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 12 de julio del 2022 a las 04:18
Ciudad de México.- Sin duda, para el reputado Anthony Hopkins estelarizar la cinta Los Dos Papas marcó un hito más en su longeva carrera histriónica. Encarnar en la ficción a Joseph Ratzinger, fallecido ayer, y quien tuviera un muy breve papado como Benedicto 16, le procuró la nominación al Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto, tras ofrecer un duelo de actuaciones al lado de Jonathan Pryce, quien dio vida al cardenal Jorge Mario Bergoglio (futuro Papa Francisco).
Hoy, tras la partida del expapa Benedicto 16, bien vale la pena echarle un vistazo a la película dirigida por el brasileño Fernando Meirelles (El Jardinero Fiel, Ciudad de Dios) y que está disponible en la plataforma Netflix.
Estrenado en el Festival de Cine de Telluride en agosto de 2019, el filme Los dos Papas, resulta ser un relato íntimo de una de las transiciones de poder más dramáticas de los últimos siglos. La trama aborda desde que Ratzinger se convierte en Papa hasta su renuncia al ministerio papal, así como la elección de Bergoglio, el primer latinoamericano en ocupar el cargo de Sumo Pontífice.
La muerte del papa Juan Pablo II es el punto de partida de la cinta. Este hecho real obliga a los cardenales de todo el mundo a reunirse en Roma para elegir un nuevo pontífice en una de las ceremonias más secretas del catolicismo: el cónclave.
Allí, con dos tercios de los votos, los purpurados menores de 80 años deben elegir de forma secreta quién será el “sucesor de San Pedro”.
Lo que pasa dentro de la Capilla Sixtina hasta que salen las famosas fumatas (negra, si no hay acuerdo; y blanca, si se elige a un nuevo Papa) es un misterio. En esta ocasión, es Ratzinger el elegido.
Más adelante, en 2012, frustrado por el rumbo que había tomado la Iglesia católica y en desacuerdo con algunas decisiones, el cardenal Bergoglio le pide permiso para retirarse al papa Benedicto 16, quien un año después, en febrero de 2013, Benedicto 16 alegó oficialmente “falta de fuerzas” para poder hacer frente a los desafíos de la Iglesia, según dijo en latín en su histórico anuncio de renuncia.
La película sugiere otro elemento: la culpa y una presunta crisis de fe tras la débil respuesta que dio a los escándalos de abusos sexuales a menores por parte de los curas católicos y en especial, el mexicano Marcial Maciel.
Sin embargo, no hay información pública que apunte a que Ratzinger se haya arrepentido de cómo manejó la crisis de los abusos o que se hubiese reunido en la Capilla Sixtina para compartir sus planes de renuncia con el cardenal argentino.
Por otro lado, la cinta cuenta la historia de Bergoglio desde el inicio de su edad adulta, cuando dudaba entre lo que sentía como “el llamado de Dios” y su novia de entonces, hasta su elección como el líder mundial de la Iglesia católica.
El personaje de Bergoglio lo comparten Juan Minujín, quien se dio a conocer internacionalmente por su papel de Pastor en la serie El Marginal, y Pryce, nominado a un Globo de Oro por esta interpretación.
Los Dos Papas presenta duros retazos de la vida del religioso argentino durante la dictadura, ya que la historia se cuenta en dos líneas de tiempo que se intercalan.
En la primera se hila una conversación ficticia entre el cardenal Bergoglio y el papa Benedicto 16, y que termina con la renuncia de Ratzinger.
“ Los dos son extraordinarios”, aseguró Minujín en entrevista con Efe al recordar su reacción la primera vez que vio la película: “Me reí, me emocioné muchísimo. Estuve todo el tiempo con el corazón en la boca”.
Y en la otra línea de tiempo, filmada en Buenos Aires y en español, Minujín interpreta a un Bergoglio joven, que trabaja como técnico químico y está a punto de proponerle matrimonio a su novia.
Luego rompe su relación para convertirse en un seminarista de la Compañía de Jesús, de la que es líder en 1976, año en el que dos de sus sacerdotes, Orlando Yorio y Franz Jalics, son secuestrados por la dictadura, aunque Bergoglio siguió manteniendo con los militares una relación que algunos llaman de “cordial” y otros de “neutral”.
“ Él se arrepintió de eso y es un cargo de conciencia que lo acompaña”, acotó Minujín. De hecho, en la película el cardenal Bergoglio habla de ese episodio como la razón por la cual él no debe ser papa.
En su proceso de preparación, se educó en los preceptos de los jesuitas y se adentró en la vida de Bergoglio en Argentina, quien era visto por muchos “como alguien inflexible” y poco carismático, muy diferente al Papa Francisco que el mundo celebra hoy.
Para marcar la diferencia entre las dos etapas, Minujín contó que Meirelles les pidió a él y a Pryce que no se imitaran durante los ensayos. Trabajaron en la cadencia de la voz y en algunos movimientos característicos de Bergoglio, pero la idea es que sus expresiones marcaran la diferencia.
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