Negocios
Por
Paola Casas
Publicado el viernes, 12 de agosto del 2022 a las 18:08
Ciudad de México.– El peso mexicano ha mostrado una tendencia de estabilidad cambiaria que parece retroalimentarse a sí misma. Nuestra divisa llamó la atención de los analistas de Wall Street por su fortaleza mostrada al cierre de 2021 y en lo que va de 2022.
Como primer factor, destaca el papel de nuestra moneda dentro de los mercados internacionales, que, de acuerdo con el Banco de Inglaterra, es la divisa número 10 por volumen de operación en el mercado spot.
Esto significa que el peso mexicano es una moneda aceptada a nivel internacional tanto para realizar transacciones comerciales como para el pago de obligaciones.
Asimismo, las transacciones de instrumentos derivados en pesos también se encuentran entre las primeras 10 posiciones a nivel mundial.
Por otro lado, según datos de Banco Mundial, México es el país número 18 en nivel de reservas internacionales con 202 mil 399 mdd al cierre de 2021, siendo superado en Latinoamérica únicamente por Brasil con reservas de 362 mil mdd; mientras que Colombia y Chile registraron reservas por menos de 60 mil mdd ubicándose en los puestos 35 y 40 de la lista, respectivamente.
No obstante, dichas economías no gozan de ciertas ventajas que tiene México: sus boyantes remesas y su cercanía comercial con EU.
Las remesas hacia México alcanzaron máximos históricos registrando 40,605 mdd en 2020 y 51,586 mdd en 2021, es decir, incrementos de 11 y 27 por ciento, respectivamente.
Brasil y Colombia tan sólo recibieron el 6 y 16 por ciento del monto de remesas que recibió México en 2021.
🚨Último Minuto | El peso mexicano cerró con una ganancia semanal de 2.89%, la mejor desde el 25 de junio de 2021. El tipo de cambio se ubicó en 19.8466 pesos por dólar, de acuerdo con datos de @Banxico pic.twitter.com/BuQhKYCdkt
— EL CEO (@elceo__) August 12, 2022
Como sabemos, el aumento de las remesas por parte de nuestros connacionales aumentó gracias a los planes de rescate económico establecidos por los gobiernos estadunidenses de Trump y Biden cuyos cheques de estímulo a individuos y familias han sumado 817 mil mdd desde su implementación en 2020.
Con relación al aspecto comercial, Estados Unidos es el principal socio de México con un 81.1% de participación en el total de mercancías exportadas, donde se han registrado de manera sostenida superávits de exportaciones sobre importaciones no petroleras desde 2016.
Estos factores sin duda generan certidumbre sobre la capacidad de generación de dólares de la economía mexicana.
El año de una de las peores crisis y devaluaciones económicas a las que nos tenían acostumbrados.
Hoy el peso mexicano genera confianza para ser adquirido y su desempeño frente a otras economías es notable. #SuperPeso 🇲🇽 pic.twitter.com/W1nMSUdaNu
— Jorge Matus (@JorgeMatus23) August 11, 2022
La avanzada de Banco de México en sus decisiones de política monetaria, la transición de fábricas chinas hacia México y un entorno financieramente atractivo para inversionistas del este de Europa que buscan refugio para sus capitales han sumado los factores necesarios para explicar la fortaleza del peso mexicano.
No obstante, dicha fortaleza podría llegar a su fin en caso de un debilitamiento de la economía estadunidense. Las alarmas de recesión en Estados Unidos no han dejado de sonar en lo que va de la semana.
El predictor por excelencia de recesiones, la yield curve, presenta un nivel de pendiente negativa que no se veía desde la década de los ochenta (-0.48% el diferencial de los bonos 2 y 10 años del Tesoro).
La correlación del PIB mexicano con el estadunidense desde el TLCAN (ahora T-MEC) es cercana a uno, lo que significa que, tras variaciones positivas del PIB de EE.UU. le siguen buenos indicadores del PIB en México.
Lo contrario también se mantiene, después de la crisis financiera de 2008 observamos caídas del 5.3 y 2.6 por ciento del PIB, junto con tasas de desempleo de 8.85 y 5.29 por ciento en México y Estados Unidos en 2009, respectivamente.
Por su parte, el peso se depreció de 10 a 15.24 (-55%) pesos por dólar entre julio de 2008 y febrero de 2009, mientras que durante la pandemia pasó de 18.86 a 24.27 (-28%) entre el 3 de febrero de 2020 y el primero de abril de 2020.
La historia muestra de manera repetida un patrón de depreciación del peso frente al dólar en periodos de recesión y, paradójicamente, son los factores del éxito del súper peso los mismos que podrían llevarlo a sucumbir ante el debilitamiento de la economía estadunidense.
En última instancia el resultado dependerá de la trayectoria de inflación que se desarrolle en Estados Unidos, de la política económica que implemente su gobierno, del cambio de las tendencias en el comercio y en la industria mundial, el desarrollo de los conflictos en Europa oriental y, sin duda, de la valía y anticipación con las que actúen nuestras instituciones monetarias y fiscales.
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