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| David Toscana es uno de los autores mexicanos más reconocidos.

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Gana David Toscana la V Bienal Vargas Llosa; galardonan una meditación cervantina

  Por Christian García

Publicado el lunes, 29 de mayo del 2023 a las 04:04


Triunfa su libro El Peso de Vivir en la Tierra 

Saltillo, Coah.-  El Peso de Vivir en la Tierra, de David Toscana, fue acreedora al premio por ser “una obra de gran fuerza renovadora en el panorama de las letras hispánicas. Construida con una notable variedad de recursos narrativos”, así como por su red de “personajes inmensamente conmovedores”, pero sobre todo porque “nos propone a sus lectores una profunda meditación de orgullo estirpe cervantina sobre el poder de la imaginación en nuestras vidas. La imaginación como arma para luchar contra la adversidad, para dar dignidad y riqueza a la existencia, para enfrentarnos a los autoritarismos y defendernos de las fuerzas que limitan nuestra libertad”, dijo Soledad Álvarez, presidenta del consejo conformado por Juan Gabriel Vásquez, Michi Strausfeld, Alma Guillermoprieto, Giovanna Pollarolo y Raúl Tola (director de la Cátedra Vargas Llosa).

Así, Toscana se impuso sobre sus competidores: el español Juan Tallón y su novela Obra Maestra; las mexicanas Cristina Rivera-Garza y El Invecible Verano de Liliana, así como Brenda Navarro y su Ceniza en la Boca. Junto a los colombianos Piedad Bonnet, y su libro Qué hacer con Estos Pedazos, y Héctor Abad Faciolince con Salvo mi Corazón, Todo está Bien. 

El Peso de Vivir en la Tierra relata la historia de un intento de asesino, un alcohólico y una prostituta que recorren las calles de una ciudad. Sus nombres son Nicolái, Guérasim y Mapfra, y la ciudad es San Petersburgo… al menos en sus mentes. Unas que han elegido el escape de la fantasía sobre la realidad, una que domina en el Monterrey de 1971. 

Con motivo del triunfo de Toscana, Zócalo recupera esta entrevista al autor de este libro homenaje a don Quijote, a las novelas rusas de autores como Lev Tolstói, Fedor Dostoievsky o los cuentos de Anton Chéjov –no por nada el libro está plagado de citas textuales–, pero también a una época: la de la Guerra Fría. Un momento en el que la tensión era tan pesada como la nieve en el invierno ruso, pues como dice la sinopsis, este trío buscará la forma de llegar al espacio “tras degustar lo sublime y podrido de la condición humana” para darse cuenta de que “a falta de libreto, la vida se deje poseer por el espíritu del arte”. 

Nicolás, o Nikolái, como se hace llamar, es un personaje que vive en dos realidades distintas: la primera es la que tiene como un habitante de Monterrey, y la otra es la que adquiere al convertirse a sí mismo en un personaje ruso. Junto a él, hay otros dos, que son quienes lo siguen en su aventura, a la forma de un Quijote y dos Sánchos. ¿Cómo llegó esta idea de mezclar ambas tradiciones literarias en esta novela? 

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Desde siempre mis dos amores han sido la literatura española del siglo de oro y la literatura rusa. Y en el siglo de oro, por supuesto, el que domina este amor es Don Quijote. Entonces la idea de la novela se me ocurrió cuando pensé en que don Quijote lee novela de caballerías y desea ser un héroe, quiere hacerse un caballero andante, pero yo me preguntaba qué pasaría si hubiera alguien con este mismo espíritu, pero al que le gustara leer novela rusa :¿en que se querría convertir? No sería un héroe, sería un tuberculoso, un asesino o un alcohólico o cualquier otra condición más bien mediocre o baja del ser humano. 

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La intención de los personajes nunca es degradarse a sí mismos solo porque sí, si no que sienten que pueden encontrar algo profundo del alma humana al asumir los roles de estos personajes y no tanto como roles, sino de verás vivirlos. Porque no es que el alcohólico que aparece en la novela esté haciendo un papel de alcohólico, sino que lo es. Y cuando Mapfra decide vivir esta aventura de prostitución no es imaginativo, sino que de veras pasa una noche. El que es un poco tramposo es, a lo mejor, Nicolai, que está un poco como director de orquesta, pero no asesina a nadie ni se hace alcohólico ni se va al espacio ni pasa nada, pero es el más interesado en todo esto, el que llega a contagiar este estado de ánimo, locura o libertad de imaginación a las otras personas, y con esto tratan de ahondar en el alma humana, y hacerse la pregunta de si la propia vida puede ser una obra maestra como lo son estas novelas que ellos leen”.  

El Peso de Vivir en la Tierra presenta, también, una metáfora: la dificultad de la vida, de la que estos personajes escapan por medio de imaginar, pero no por ello dejan ese peso, sino que lo recrudecen al convertirse en seres que sufren más, como muchos personajes de novelas rusas. ¿Es la tragedia esencial para escribir, para vivir? 

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La tragedia es la que hace relucir algo del alma humana: la grandeza o la bajeza, pero es la que nos pone a prueba. Hay mucha gente, y me hace mucha gracia, que siempre está hablando de lo que hubiera hecho en caso de tal situación”.

 Hasta en los ataques terroristas dicen ‘yo lo que hubiera hecho es enfrentar…’, y no, vamos a ver qué hacemos al estar en una verdadera situación, porque esa es la única forma de saber como reaccionamos de verdad. Aunque claro que hay formas de entrenar el alma para que a la hora de la tragedia se pueda reaccionar de una forma u otra; por ejemplo, alguien con entrenamiento militar reaccionará distinto que ha vivido en una burbuja de cristal. 

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Entonces la novela como laboratorio del alma humana necesita la tragedia. Las novelas de guerra son buenísimas porque ahí tienes al alma enfrentándose directamente a una concentración de dramas: la cercanía de la muerte; en la primera Guerra Mundial están las de la fiebre de la trinchera, el hambre, el frío y la lluvia que no para de caer, saber que tienes que matar al que está delante. No sé, mezclas un montón de situaciones y exprimes el alma humana para ver qué le sale. 

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Para mí las novelas sí necesitan estos dramas, porque una novela feliz ¿a dónde nos lleva, qué nos pueden decir los personajes si todo les sale bien, si los niños son bonitos, si la mujer es lo quiere, y sino hay infidelidades? Es la novela más aburrida del mundo”.

 

A LEER:

El Peso de Vivir en la Tierra

David Toscana

–Alfaguara, 2022

– 323 páginas

–349 pesos

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