Por: Alfonso Yáñez Arreola
Contribuir a construir el conocimiento con las herramientas que se pueden ofertar al estudiantado de derecho, en un mundo de globalización y de derecho comparado, es una tarea sustantiva de la universidad contemporánea, donde el derecho cambia.
La justicia no puede ignorar quién está en mejor posición de soportar la adversidad económica, desplazar la mirada y la perspectiva no al incumplimiento sino a la situación que genera el incumplimiento.
En un ejercicio de debate y reflexión participó el doctor Rubén Ricardo Morcecian, académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de la Plata en Argentina, a través de dos conferencias: la primera en el ágora universitaria de la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, y la segunda en la extensión académica de la misma Facultad, en la FCA de la ciudad de Monclova, que dirige el doctor Gabriel Aguilera, donde estuvieron docentes y estudiantes.
Las actividades académicas se llevaron a cabo en alianza con la FCA Monclova, que dirige el doctor Gabriel Aguilera y la fundación Luz y Esperanza, A.C., que preside la doctora Rosa María Salazar, quien en su intervención destacó que históricamente el derecho atiende la violencia física y sicológica, y que a través de encuentros universitarios, como el diálogo con el doctor Morcecian, las y los próximos abogados abren su panorama en la perspectiva de defensa de las mujeres en situación vulnerable. El derecho económico rezagado es materia de la justicia cotidiana y las mujeres son quienes más padecen las consecuencias.
La humanización del derecho económico pareciera ser un tema que no se concilia. La visión humanista debe imponerse desde la academia, la ley no tiene rostro, pero el destinatario de las soluciones judiciales sí lo tiene y ahora ajustando paradigmas, la administración de justicia debe mirar quién está del otro lado, porque no es lo mismo que sea una institución financiera, que una madre de familia, reflexionó al inició de su exposición, el académico argentino.
El derecho tiene que velar por el bienestar de las personas. El derecho económico es complicado, porque abarca un conjunto de disciplinas con carácter patrimonial que es alienable y que forman la base de las desigualdades económicas, en contraste con los derechos fundamentales que son inalienables y que son la base de la igualdad.
El trabajo de la comunidad jurídica es estudiar, pensar y acompañar con su esfuerzo personal el crecimiento de la sociedad, buscar como las soluciones jurídicas, pueden ser mejores atendiendo el rostro de la o el destinatario, un ser humano; y si el ser humano está en problemas, la justicia y la decisión judicial, no puede divorciarse de la propia naturaleza del derecho.
El estudio del derecho comparado permite apreciar diferencias y semejanzas; defectos y aciertos con el propósito de perfeccionar las instituciones de un país, y por ende del sistema jurídico. El conocimiento sobre las personas nunca es definitivo, no podemos entender como contenido humanista, ningún aspecto estático sobre la naturaleza humana. El humanismo es la sustancia de la vocación universitaria; este problema no se resuelve dogmáticamente; es una ocupación filosófica, superior de toda ideología. Poner piso en los valores históricos, pero reconociendo siempre en la investigación y en la ciencia, nuevas ópticas de contenido para el bienestar.
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