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Coahuila

La plasticidad cerebral y cómo usarla para mi bienestar

Por María José César

Hace 3 años

“Aunque el cerebro no puede crear un nuevo tejido neuronal, sí puede cablearse de otros modos para seguir transmitiendo información y crear nuevas conexiones que optimizan nuestras funciones”.

¿Te has puesto a pensar cómo funciona cada parte de tu organismo? Cada una de ellas funciona de una manera impresionante y perfecta. Pero una de las partes más impresionantes del cuerpo y que rigen el rumbo de nuestra calidad de vida, es el cerebro.

El cerebro tiene un poder impresionante para readaptarse ante las circunstancias. A esto se le llama plasticidad. Esta plasticidad nos permite a cada uno hacer frente con mayor flexibilidad cada desafío que se nos presenta en la vida diaria.

El cerebro es plástico y transformador, por eso se dice que tenemos una mente plástica. Todos los días, cada uno creamos y moldeamos nuestro cerebro con cada cosa que hacemos, cada interacción y cada contacto que tenemos. ¿Cómo? Porque cada una de estas interacciones con nuestro entorno, se traducen internamente en una serie de reacciones químicas en el universo neuronal. Hay regiones que sí pueden moldearse, mientras que hay otras que es probable que no logren una recuperación completa.

Cada interacción produce síntesis de proteínas que favorecerán la supervivencia de nuestras neuronas. Es por algo que podemos desarrollar la autoconciencia. El aprendizaje y el desarrollo de nuevos hábitos nos generan nuevas conexiones neuronales. Somos la única especie que de forma consciente podemos moldear y trabajar en ser una mejor versión, podemos superarnos y generar todo este crecimiento interior y con él una vida más plena.

Según Sabater, “una mente plástica es un enfoque mental que invierte en nuevos aprendizajes para garantizar flexibilidad, agilidad y bienestar. Esa entidad es la expresión de un cerebro que puede adaptarse a los cambios e incluso sanarse después de un trauma al compensar o minimizar las posibles secuelas. Nos permite comprender el valor del aprendizaje, los entrenamientos cognitivos y las terapias para el tratamiento de las lesiones cerebrales e incluso de la propia salud mental. El hardware del cerebro con el que nacemos no es fijo ni inmutable, es plástico; es decir, puede transformarse y reconectarse de nuevos modos para potenciar y recuperar su funcionalidad”.

 

¿Cómo aprovechar ese poder transformador?

Buscando optimizar los distintos tipos de neuronas, como las células gliales y las vasculares. El estrés y las presiones nos impiden desarrollarla. Por eso es importante que busquemos implementar cosas que estimulen y la desarrollen…

 

¿Cómo?

1. Con la estimulación cerebral. Optimizándola aprendiendo un nuevo idioma, a tocar un instrumento musical, dibujo, pintura, baile, viajar… todo lo que enriquece tu mente, lo estimula. Lee, y lee mucho (esto nos abre nuevas perspectivas mentales).

2. El descanso nocturno, permite la salud, el buen funcionamiento y el equilibrio. Al desvelarse, destruyes numerosas conexiones. Lo ideal es dormir entre 7-9 horas diarias.

3. Busca manejar el estrés. Encuentra qué te funciona a ti para manejar la presión.

4. Ejercítate. Esto favorece la oxigenación y aporta nutrientes al cerebro.

5. Conéctate, socializa, haz comunidad, conversa. Esa estimulación psicoemocional general salud.

6. Medita, respira, haz silencios, estos recursos reducen la degeneración cerebral.

 

Tanto tú, como yo, podemos entrenar nuestra mente plástica para optimizar nuestras funciones cognitivas, hasta desarrollar una resistencia mayor ante cualquier trastorno.

Recuerda que quererte también es cuidarte. Cuida tu parte física, espiritual, emocional, y también cognitiva con estas herramientas. Cada uno de estos recursos te garantizará un mayor bienestar y te aportará innumerables beneficios.

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