Coahuila
Hace 2 años
Hoy, día 1 de octubre, se celebra el Día Internacional de las Personas de Edad, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de garantizar una vida digna y plena para nuestros adultos mayores. En un mundo en constante cambio demográfico, donde la población de más de 60 años va en aumento (12.3% de la población global), es fundamental reconocer los desafíos que enfrentan, así como la necesidad de implementar políticas públicas que los protejan y favorezcan su bienestar.
El cambio demográfico es innegable: la población mundial está envejeciendo y México empieza a ser un país con más de 10.03% de población adulta mayor. Los avances en la medicina y el bienestar general, han permitido que las personas vivan más tiempo, lo que conlleva un incremento significativo en este grupo de población, por lo que esta transformación demográfica, plantea un nuevo panorama para gobierno y sociedad.
El envejecimiento, el ritmo de vida acelerado, las normas o convencionalismos sociales y la brecha digital, han dado lugar al aislamiento social de los adultos mayores (tanto en zonas urbanas como rurales), ya sea en casas de reposo, en sus propios hogares o incluso en hogares de hijos o familiares. Esto, aunado a que la longevidad no lleva una buena relación con la seguridad, pues la independencia y socialización de adultos mayores conlleva riesgos físicos, que se convierten en obstáculos para su movilidad, pues los objetos cotidianos en los hogares y en la comunidad, no se han diseñado considerando la aptitud mental, el equilibrio, o los implementos o apoyos que requieren las personas de mayor edad para su actividad.
El financiamiento de la longevidad es otro de los problemas que golpea aún con mayor fuerza a este grupo, los sistemas de pensiones desfasados y diseñados para un rango de expectativa de vida muy diferente al que vivimos actualmente, los lastima. La ausencia de educación financiera, la escasez de sistemas de previsión viables para todo tipo de bolsillos y la falta de mecanismos legales para la protección de bienes de adultos mayores, para evitar estafas (muchas veces familiares), aunado al deterioro cognitivo, la fragilidad y la paulatina discapacidad, en un contexto de escasez económica, o de poco o nulo apoyo para alimentación, vestido, vivienda y servicios, pronto llevará a este grupo a un contexto de pobreza más recrudecido.
Por otra parte, el cuidado de cuidadores formales, informales o familiares, cada vez se vuelve más escaso, oneroso y complejo, ya que los cuidadores familiares requieren capacitación, recursos e instrumentos de apoyo para la atención de sus seres queridos y de sí mismos. Y en el aspecto profesional o semiprofesional, los cuidados por casas o personal especializado, no es del todo asequible, ni se encuentra regulado.
Las enfermedades, la falta del diagnóstico temprano, y la poca planeación financiera para hacerles frente, es uno de los problemas más dolorosos y más sensibles.
La enfermedad de Alzheimer es una de las causas de muerte con mayor costo y su incidencia, es cada vez más elevada entre las personas mayores, ya que se sitúa entre las 10 primeras causas de muerte en el mundo. Estudios clínicos demuestran, que algunas de las enfermedades degenerativas, como la pérdida de memoria, enfermedades cardiovasculares, artritis, insuficiencia cardiaca y muchas otras en este grupo de población, son previsibles y controlables, más nos ha faltado mucha información y educación.
Por ello, es fundamental que los gobiernos de todo el mundo implementen políticas públicas que garanticen la atención integral de las personas de edad. Las Naciones Unidas, con esta conmemoración, busca sensibilizar a la población sobre los desafíos que enfrentan los adultos mayores y fomentar la adopción de políticas públicas que aborden sus necesidades específicas.
Esto implica asegurar su acceso a servicios de salud, promover su participación activa en la sociedad, disminuir la brecha digital, garantizar su seguridad financiera y protegerlos de cualquier forma de discriminación o maltrato. Sólo a través de un enfoque integral, se podrá garantizar una calidad de vida adecuada para esta creciente población.
En nuestro país se han dado pasos intentando proteger y mejorar la calidad de vida de las personas de edad. Sin embargo, existen muchos desafíos pendientes.
Nuestros padres y nuestros abuelos merecen una vida digna. Sólo así podremos aprovechar plenamente el potencial y la experiencia que representan, para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.
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