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Publicado el martes, 21 de mayo del 2024 a las 04:03
Ciudad de México.- La reciente aplicación y actualización de aranceles a la importación de más de 500 mercancías, por parte del Gobierno mexicano, podría tener un efecto inflacionario al consumidor final y fomentar la comercialización de productos irregulares.
Fernando Ramos Casas, presidente del Consejo Marítimo Portuario de México, señaló la medida aplicada por la Secretaría de Economía no tomó en cuenta el efecto inflacionario que se generará sobre la mercancía en el país.
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Los aranceles tienen dos efectos directos, inflacionarios y le pegan al consumidor.
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Inmediatamente aumenta la recaudación, pero hay que tener mucho cuidado, porque ya de por sí en algunos productos hay evidencia de contrabando, y el incremento de aranceles aumenta el riesgo”, explicó.
Ejemplificó el aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios al tabaco, el cual provocó una ola de productos ilegales que se comercializan sin restricción en el mercado informal a un menor valor.
Para, BBVA Research, la medida resulta proteccionista, limitada y puede llevar a que la industria nacional pierda competitividad, ya que muchos insumos de sectores nacionales son importados y con los aranceles se hace más costosa su producción.
Consideró incorrecto el argumento de que México tienen un déficit comercial con China.
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Un déficit comercial no es prueba de prácticas desleales, por el contrario, proviene de marcos de pensamiento mercantilistas”, dijo en un análisis.
Los aranceles, dijo, afectarían negativamente la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) y la relocalización de empresas, pues los inversionistas podrían percibir dificultades para acceder a insumos a precios competitivos.
Debido a que México es una economía abierta de libre mercado, cuyo 65% del PIB depende de comercio exterior, este tipo de medidas dejan un precedente negativo.
Consideró que, si la medida tiene intenciones de “ser un guiño” a la petición de Estados Unidos de regular el comercio con China, se debe cuidar que las fracciones elegidas realmente tengan un impacto benéfico para la producción regional, el tipo de empleo generado y hasta en el valor de exportaciones frente a sus importaciones.
El especialista cuestionó que algunas industrias, como la del aluminio y el calzado, prácticamente tienen medidas proteccionistas desde la entrada en vigor del TLC con Norteamérica, incluso cuando ya no se requieren.
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El calzado es de las industrias más reguladas y con más restricciones en el comercio exterior mexicano, está sujeta a padrones sectoriales, aduanas exclusivas, a precios estimados, entonces, ¿de qué sirve todo eso? Lo que haces es proteger de manera absurda a la industria.
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México está muy abierto al mundo, ya se va mal este tipo de proteccionismo, porque estos sectores han estado protegidos desde que nos abrimos al mundo”, afirmó Ramos Casas.
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