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Publicado el miércoles, 6 de noviembre del 2024 a las 04:09
Ciudad de México.- México tiene una oportunidad única gracias al fenómeno del nearshoring, que podría ser la clave para detonar la productividad y el crecimiento económico, sin embargo las reformas constitucionales aumentan la incertidumbre en torno a las perspectivas para el país, indicó Bank of America (BofA).
En este sentido, advirtió que el principal desafío de la presidenta Claudia Sheinbaum es convencer a los inversionistas de que los cambios protegen las inversiones y cumplen con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
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México tiene una oportunidad única gracias al fenómeno del nearshoring (es decir, la relocalización de empresas que salen de Asia y llegan a Norteamérica), y debe aprovecharla si desea cambiar su rumbo y abordar el estancamiento del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita”, señaló BofA Global Research en la primera edición de su “Mexicopedia”, una guía para inversionistas.
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Esto coloca a México en una encrucijada: o aprovecha la oportunidad del nearshoring y logra abrirse a más inversiones privadas, o podría aislarse y, potencialmente, perturbar el T-MEC”, añadió en el documento que describe a la economía nacional y el universo de inversión del país.
BofA consideró que los cambios constitucionales impulsados por Morena y sus aliados podrían detener la Inversión Extranjera Directa (IED), incluyendo la reforma judicial y la energética, así como la posible eliminación de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
Refirió que México es el principal socio comercial de Estados Unidos y que su participación en las importaciones estadounidenses aumentó de 13.6% antes de la pandemia a 15.6% actualmente, y que debería seguir aumentando.
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México se apoya en su ubicación, en el T-MEC (que se revisará en 2026), en una gran base manufacturera, estabilidad macroeconómica, fuerza laboral relativamente calificada y salarios comparativamente bajos. Pero algunas características podrían disuadir a los inversionistas: políticas energéticas nacionalistas, incertidumbre política e inseguridad. En nuestra opinión, sin embargo, los aspectos positivos superan a los negativos.
“La presidenta Sheinbaum ha dicho que su Administración buscará explotar al máximo el nearshoring abriendo el sector energético a agentes privados a través de asociaciones público-privadas (APP), así como implementando un ambicioso plan de infraestructura en todo el país”, indicó.
Remarcó que México es la duodécima economía más grande en términos de PIB y la segunda más grande de América Latina, con un crecimiento promedio de 2.1% en los últimos 40 años.
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Sin embargo, en 2018 se observó una desaceleración antes de las elecciones federales, que continuó después del cambio de Administración y las nuevas políticas establecidas (es decir, la cancelación de algunos proyectos de infraestructura, así como para la reconfiguración de la industria energética).
“Esta desaceleración se acentuó cuando golpeó la pandemia de Covid-19 y, a pesar del fuerte repunte, México no ha alcanzado la misma trayectoria de crecimiento desde entonces. No está claro si México podrá volver a su tendencia de crecimiento previa a la pandemia”, refirió.
BofA proyectó que la economía mexicana crezca 1.3% en 2024, para después desacelerar a 0.8% en 2025 y luego repuntar a 1.8% en 2026; sin embargo, subrayó que el país tiene un problema de productividad que ha sido un lastre durante los últimos 30 años.
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