Arte

Publicado el jueves, 28 de agosto del 2025 a las 04:02
Ciudad de México.- Huyendo en familia de la persecución estalinista, el artista Vladimir Kibalchich Russakov, más conocido como Vlady (1920-2005), halló un virtuoso refugio entre los surrealistas en París.
Las charlas, lecturas y tertulias compartidas con integrantes de ese círculo, algunos con los que incluso se embarcaría hacia América luego de la invasión Nazi a Francia, como el propio André Breton, dejaron una huella bastante profunda en el imaginario del muralista, pintor, dibujante y grabador rusomexicano.
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Sus primeros diálogos e intercambios con artistas poniendo su trabajo, sometiéndolo a la discusión, fue con este grupo. Y fueron, obviamente, una influencia”, remarca en entrevista el crítico de arte y curador Fernando Gálvez de Aguinaga.
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Siempre los discutió y siempre tuvo puntos en que los rechazaba, pero al mismo tiempo había intereses en común muy fuertes”, añade el también director del Centro Vlady de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), espacio que ahora dedica una muestra al surrealismo en conmemoración por su centenario, pero también para “devolver la hospitalidad” a esos intelectuales y creadores que lo acogieron en París en tan turbulentos años.
Con el título 100 Años de Surrealismo, tal cual, la exposición que abrió al público esta semana, está compuesta por alrededor de un centenar de obras, de las que poco más de la mitad pertenecen a la colección que integrara en vida el artista juchiteco Francisco Toledo y que resguarda el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), fundado por él en 1988.
Tal instancia presentó en abril pasado la exhibición Dialécticas Surrealistas, Una Mirada al Surrealismo desde la Colección Toledo, que retoma ahora el Centro Vlady para su propio homenaje a esta vanguardia artística, sumando piezas de otros acervos; “la completamos con muchos otros trabajos”, comenta Gálvez de Aguinaga, quien también fue director del IAGO.
Así, con aportes de colecciones como las de los pintores Manel Pujol Baladas y Karima Muyaes, entre otras, el resultado es una muestra en la que figuran artistas de la talla de Salvador Dalí, Joan Miró, Max Ernst, Leonora Carrington, René Magritte, Alberto Gironella, Wifredo Lam, Juan O’Gorman, Remedios Varo y hasta Pablo Picasso, por mencionar sólo a algunos.
El recorrido inicia con un pequeño cuadro que Francisco de Goya hiciera para su serie gráfica Los Disparates, que, a decir del director del Centro Vlady, los surrealistas admiraron mucho dada su afinidad con aquel espíritu “que proponía bucear en el inconsciente humano para realmente encontrar la libertad plena”.
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En el momento que surge el surrealismo, estamos entre las dos Guerras (Mundiales), y esto hace que este grupo no encuentre otra salida más que refugiarse en el interior más profundo, buscar en el mundo de los sueños”, refiere.
En ese sentido, quien tampoco podía faltar en la exposición, que se despliega a lo largo de tres salas -la más pequeña dedicada enteramente a Alan Glass-, es Sigmund Freud, padre del psicoanálisis.
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Esta litografía de Dalí intenta recoger la forma en la que, por un lado, Freud habló de cómo funcionan los traumas en la mente; cómo tenemos este tipo de conflictos con la madre, con el padre, y cómo generó arquetipos de tipo mitológico para ir etiquetando a las diversas patologías”, detalla Gálvez de Aguinaga, para quien tampoco es fortuito que la primera sección de los murales de Vlady en la Biblioteca Lerdo de Tejada se llame La Capilla Freudiana.
También están expuestos retratos que el rusomexicano hiciera de Breton, además de cuadernos en los que fue dibujando durante el viaje en barco hacia América.
Y piezas de Víctor Brauner, quien permitiera alguna vez a un joven Vlady utilizar su taller, y cuyas pinturas de personajes tuertos fueran luego tomadas por premonitorias al perder un ojo en una pelea con el también surrealista ”scar Domínguez, quien le arrojó un vaso.
La exposición también incorpora otro tipo de objetos, como un ejemplar de El Indio Costal, o El Dragón de la Reina, novela del francés Gabriel Ferry acerca de un cazador indio y uno de origen africano que se suman a la justa independentista de José María Morelos y Pavón tras negarse a cazar a un jaguar.
Tal título, apunta Gálvez de Aguinaga, habría sido la primera referencia sobre México que tuvo Breton.
Y en una televisión se reproducirán La edad de oro y Un perro andaluz, filmes de Luis Buñuel.
La muestra, que también integra obras de Marc Chagall, Paul …luard, Leonor Fini, Alberto Giacometti, Edward James, Roberto Matta, Francis Picabia, Benjamin Péret, Alice Rahon, entre otros, permanecerá abierta hasta el 31 de octubre en el recinto ubicado en Goya 63, Colonia Insurgentes Mixcoac, y estará acompañada de un programa público con charlas cuyos detalles podrán consultarse desde las redes de Cultura UACM (@cdcyeu en X).
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