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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 3 de noviembre del 2025 a las 04:14
Ciudad de México.- El muro arancelario del presidente de EU, Donald Trump tiene un fuerte impacto en la frontera comercial más activa del mundo, la que une a México y Estados Unidos: el cobre, el acero, el aluminio, el tomate, los camiones y casi todo lo que no cumpla estrictamente las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), es sujeto de gravámenes.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció hace unos días un avance de 90% en las negociaciones sobre los aranceles, sin datos concretos.
Por lo pronto, en la industria automotriz, el escenario se ha tornado muy incierto, ya que, a partir del 1 de noviembre, EU aplica también un arancel de 25% a los camiones medianos y pesados fabricados fuera de su territorio y 10% a los autobuses. México, principal exportador de esos vehículos al mercado estadounidense, intenta demostrar que cumple con las reglas del T-MEC para acceder a exenciones parciales. La Cámara de Comercio de Estados Unidos respondió que “los principales orígenes de esos vehículos -México, Canadá, Japón, Alemania y Finlandia- son aliados estratégicos, no amenazas a la seguridad nacional2, pero la Casa Blanca mantiene la medida.
El impacto viene desde hace meses: el 14 de julio, el Departamento de Comercio de Estados Unidos rompió el Acuerdo de Suspensión de 2019 que protegía las exportaciones mexicanas de tomate y aplicó un arancel promedio del 17%. En el norte de México, los productores tuvieron que recortar siembras, mientras que en Florida celebraron el retorno de la “competencia justa”. El Center for Strategic and International Studies (CSIS) advirtió que sin ese acuerdo “habrá menos previsibilidad y más volatilidad de precios2, y que los consumidores estadounidenses podrían terminar pagando más conforme avance la temporada alta mexicana. Así ocurrió en Texas y Arizona, por ejemplo, donde los precios del jitomate fresco subieron entre 15% y 20%.
El acero y el aluminio viven su propio laberinto: desde 2024 rige una regla que exime del arancel sólo a los metales fundidos y colados (smelt and pour o smelt and cast) en América del Norte. Si la plancha o la barra provienen de China o de otro país y sólo pasan por México para el acabado, enfrentan una tarifa de entre 10% y 25%. La medida, que parece técnica, se tradujo en auditorías exhaustivas. Cada empresa debe demostrar el origen metalúrgico de sus insumos: “Antes bastaba con saber de dónde venía el acero; ahora hay que probar en qué horno se derritió”, comentó un ingeniero.
El cobre fue el siguiente protagonista de esta guerra comercial. Desde el 1 de agosto, los productos semielaborados e “intensivos en cobre” (tubos, cables, conectores y piezas eléctricas) pagan un arancel de 50%. La proclamación presidencial estadounidense que lo impuso lo justificó en nombre de la seguridad nacional, pero la industria estadounidense reaccionó con alarma. El analista de materias primas Clyde Russell escribió que “podría ser el mayor autogol de la guerra arancelaria”, recordando que Estados Unidos depende de importaciones para cubrir más de 40% de su consumo de cobre. The Wall Street Journal añadió que ese impuesto “repercutirá en el costo de vivienda, energía y automóviles eléctricos”, sectores que ya enfrentan inflación.
El impacto económico no se limita a las fábricas. Laredo, el puerto comercial terrestre más transitado del continente, procesó más de 339 mil millones de dólares en comercio bilateral en 2024. Ahí, cada minuto adicional en un cruce o cada documento revisado significa una pequeña inflación que se propaga al resto del país. Los analistas de Brookings Institution dicen que “el arancel de 25% reducirá el crecimiento de EU, recortará empleos, bajará salarios y subirá precios; la represalia de Canadá y México multiplicará los daños”. El costo lo están pagando también los consumidores estadounidenses.
La presión también se siente en los mercados financieros. Cada anuncio de nuevos gravámenes agita el tipo de cambio. En julio y septiembre, el peso mexicano se debilitó ante cada nueva ronda de tarifas. El Yale Budget Lab calculó que la tasa arancelaria efectiva promedio de EU alcanzó 20.6%, “la más alta desde 1910”, y que los nuevos impuestos han recaudado 88 mil millones de dólares en pocos meses, equivalentes a 0.8% del producto interno bruto (PIB) mensual. El mismo informe estima que el costo para el hogar promedio estadounidense ronda los 2 mil 800 dólares anuales, producto del encarecimiento de bienes importados y nacionales.
Efectos
Una encuesta de Reuters entre 33 economistas estimó que el país crecerá apenas 0.5% en 2025, con una recuperación modesta de 1.3% en 2026.
Caída
Este limitado crecimiento se debe principalmente a la caída de exportaciones automotrices y el aumento de precios de insumos industriales.
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